Lluís Foix: Crisis económicas, políticas, cívicas y éticas

La crisis tiene una muy fea cara económica. Pero también se avalancha sobre las personas. Lo que está ocurriendo en Italia es sintomático. Se multiplican los ataques contra los símbolos de la austeridad que pueden desembocar en los días de violencia extremista que se registraron en los años ochenta.

Dos cocktails Molotov fueron arrojados el sábado contra una oficina de la agencia de recaudación de impuestos Equitalia en la ciudad de Livorno. Las escenas de violencia en la ciudad de Nápoles, caótica y desordenada por tradición, las hemos visto en la televisión de este fin de semana.

El gobierno de Mario Monti sigue adelante con las medidas de austeridad y con los impuestos para reducir el déficit presupuestario. Monti se ha propuesto un objetivo inútil al invitar a los italianos a que señalen en una web de Internet los despilfarros y abusos de la administración.

El malestar en Italia ha llegado al punto de que cada tres días se quita la vida un empresario por la situación económica. El sábado dos manifestaciones de viudas de los suicidas por la crisis tuvieron lugar en Bolonia y Roma. Se da la circunstancia de que la Administración debía dinero a casi todos los patronos que han puesto fin a su vida por problemas de liquidez.

El Corriere Della Sera dice que no se trata de casos aislados y pide al gobierno que sea más comprensivo con quienes están con la soga al cuello porque no pueden hacer frente a las exigencias de la administración. El Instituto de Estadística italiano cuenta que en 2010 hubo en Italia 3.048 suicidios, 62 más que en el 2008. Los que tuvieron una motivación económica fueron 187 en 2008 y 193 en 2010. Cuenta Rossend Domènech en El Periódico de hoy que 38 italianos se han quitado la vida desde enero como consecuencia de la presión de la administración hacia deudores privados. Eusebio Val, escribe en La Vanguardia, que Italia teme una escalada de terrorismo de consecuencias parecidas a las Brigadas Rojas en los ochenta y noventa pero con métodos y estructuraras distintas, misteriosas y no conocidas todavía.

Italia vive las tensiones propias de una crisis de gran envergadura. Grecia se debate entre unas nuevas elecciones o salir del euro. España está pendiente de más auditorías de instituciones europeas para conocer el verdadero alcance del estado de nuestros bancos, de nuestro déficit y de nuestra solvencia como país. Inglaterra está en recesión, Francia estrena presidente con datos económicos muy negativos y Alemania, aunque parezca que domina el continente, sabe que la fragilidad de los demás acabará con su aparente fuerza. Son tiempos de crisis profundas. Crisis económicas, cívicas, éticas y morales. Tengo la convicción de que después de los trastornos de estos meses y años vendrá una nueva realidad que nos obligará a todos a cambiar de proceder. No habrá más remedio. Y será positivo.

Lluís Foix, Foixblog, 13/05/2012

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