Política Exterior: “Cataluña, claves para España y Europa”

 

La revista Política Exterior ha publicat aquest mes de setembre un monogràfic titulat “Cataluña, claves para España y Europa”. El monogràfic compte amb col.laboracions de persones qualificades que, d’una o altra manera, han intervingut en el debat sobre les relacions entre Catalunya i Espanya de manera significativa. Jordi Pujol, Walter L. Bernecker i Enric Ucelay Da Cal comenten la història del conflicte. Stéphane Dion, Josep Borrell, Malcolm Rifkind i Josep M. Colomer analitzen la dimensió internacional de la possible secessió. Xavier Vidal-Folch, Gabriel Elorriaga, Miquel Iceta i Araceli Mangas expliquen les respostes al desafiament des de Madrid. Miguel Herrero de Miñón, Oriol Junqueras, Joan Herrera, Josep Piqué i Javier Pérez Royo indaguen en el malestar polític de Catalunya i en les claus del desencontre. Germà Bel, Ángel de la Fuente i Màrius Rubiralta aprofundeixen en els comptes.

 

En la presentació, Darío Valcàrcel, director de Política Exterior, explica la gènesi, composició i context del monogràfic:

“La de este monográfico (Cataluña: claves para España y Europa) es una larga historia. Empezó a gestarse en febrero de 2013, y se presenta al público en septiembre de 2014. Tanto tiempo transcurrido solo puede revelar algo: complejidad. Y así ha sido. Poner de acuerdo a 19 autores para que contribuyan a la causa común de introducir serenidad en un debate conflictivo no es fácil; hacerlo sobre el debate con mayúsculas, ese que amenaza con la división del país, menos aún. Hay imprevistos: una entidad puede decidir primero patrocinar el número y después retractarse cuando los intereses se complican.

Y luego están los avatares de la vida: cuando terminó de escribirse el último artículo de este monográfico, ni Podemos había irrumpido en la escena electoral española y europea, ni Mariano Rajoy había aceptado una visita de Artur Mas a La Moncloa, ni Pedro Sánchez se había hecho con las riendas del PSOE. Sorprende que, tres el tumulto, todos los artículos conserven su vigencia y su claridad analítica.

Durante la elaboración del monográfico, tampoco la propia Cataluña había vivido su gran terremoto: la confesión de fraude fiscal por parte de Jordi Pujol, una de las figuras más relevantes para Cataluña desde la Transición, solo secundario por Josep Tarradellas. Tras su comunicado confirmando la existencia de fondos no declarados en Andorra, muchas cosas han caído como un castell desequilibrado. El esencial debate sobre quién gana y quién pierde financieramente ha vivido un giro irónico en las redes sociales. Pujol, que tanto ha hecho por Cataluña y por la relación Cataluña-España, que tantas veces aplicó una visión de Estado, español y catalán, a los desencuentros entre ambas partes, explica en este monográfico su visión del conflicto antes de que el escándalo la eclipsara.

Ahora los debates recorren campos de minas, però no siempre fue así ni tiene por qué seguir siéndolo. La reunión entre Mariano Rajoy, presidente del gobierno de España, y Artur Mas, president de la Generalitat, de este verano de 2014 en La Moncloa parece seguir la senda que piden a gritos varios autores de este monográfico: que se dialogue. Sin diálogo, el vacío que se abre a los pies es absoluto y desestabilizador.

Dice Josep Pla en El cuaderno gris, 15 septiembre 1918: “La política de este país no va bien. La agitación social es enorme, tanto externamente, atentados, como de la parte de dentro. La confusión es oscura: la verbosidad, inexplicable; los puntós de vista, de una irrisoriedad minúscula. Hace el efecto de que no hay nadie que tanga el país en la cabeza. Después de la muerte del señor Prat (de la Riba, 1917) se ha hecho muy poca cosa positiva. El señor Cambó, que ha tenido en el curso de su vida tantes iniciativas, se encuentra, según los redactores políticos, dubitativo y preocupado. No es para menos. A veces parece que el país ha perdido la fe… Se están creando las condiciones de una dictadura”.

Afortunadamente, nada anuncia ahora una dictadura. La democracia parece asegurada. En materia de desarrollo, no ha habido 35 años mejores que estos últimos. Pero como en los tiempos de Pla, abunda la verbosidad, sin que nadie se atreva a tener el país en la cabeza. Y nunca conviene considerar que lo ganado lo es para siempre y que no vaya a perderse. La historia nos enseña esa lección, y también nos dice que ha habido aún peores coyunturas de las que se pudo salir.

La España de 1918 avanzaba en medio de la debilidad del sistema, las intromisiones de Alfonso XIII, las Juntas de Defensa, la presión del militarismo y, detrás de todo eso, o delante, los avances hacia la dictadura. Ese año 1918, el saldo de la balanza comercial pasó de negativo, 100 millones de pesetas, a positivo, 500 millones … El efecto inflacionista, entre otros, hizo descendir el nivel de vida. En la mitad sur de España, jornaleros sin tierra; en la mitad norte, pequeños propietarios y arrendatarios. Crecían las tensiones campo-ciudad.

Ha pasado un siglo. España tiene 46 millones de habitantes y la mayoría de ellos no sabe bien qué ha desatado el entusiasmo independentista catalán ante el referéndum anunciado para el 9 de noviembre. Es probable que ese referéndum no llegue a celebrarse: el presidente del gobierno espanyol ha repetido este verano que no lo autorizará. “No puedo autorizar un acto ilegal, contrario a la Constitución”. La perspectiva es cada vez más difícil, no solo para los 7,5 millones de catalanes. También para los restantes 38,5 millones de españoles. Tras ese referéndum hay, cómo negarlo, un riesgo de desmembración de España.

Recuérdese que la Unión Europea se fundó en 1957, o 1951 con el nacimiento de la CECA, sobre la idea de una Europa unida, no dividida. Y un referéndum de dudosa legalidad en Cataluña abriría paso a una Europa en proceso de desintegración. Los catalanes son 7,5 millones; los vascos, 2,2 millones. La suma de catalanes y escoceses (5,3 millones) y, repetimos, unos 7,5 millones de catalanes, representan 12,8 millones sobre unos 500 millones de europeos.

Quizá se haya extendido en este año 2014 el sentimiento de que en 1713 (sitio de Barcelona por las tropes de Felipe V) se cortó un programa integrador distinto del entonces proyectado. Cataluña pide, necesita y quiere ser reconsiderada, repensada.

Hay que hacer política. El gobierno central y el PP necesitan dar con urgència una respuesta en la arena de la política, no de la acometida verbal. No basta con citar artículos de la Constitución y del Código Penal. Tampoco basta con callar, como hace frecuentemente Mariano Rajoy. Es buena su intención de no polemizar, de no entrar al trapo. Pero la gran política está esperando.

Además, hay que mostrar afecto, pero verdadero, cuando se hace esa política. Hablar no solo al cerebro sinó al corazón del votante.

Cataluña y el resto de España esperan algo distinto, pero pocos argumentan con solidez.

Los números del famoso déficit fiscal: ¿por qué son tan divergentes? ¿Por qué unos incluyen el flujo de caja y otros no? ¿Por qué en los números de la Generalitat no se descuentan (como si no existieran) los gastos de Defensa? ¿Por qué este problema no se ha abordado antes, con tanto aviso de estar generando malestar y tanta evidencia de que efectivamente hay cuentas que no cuadran?”

 

Podeu consultar el monogràfic “Catalunya, claves para España y Europa” fent clic aquí.

Política Exterior, setembre de 2014

 

 

 

 

 

 

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