Raimon Obiols: “Una part dels problemes del PSC ens els hem buscat nosaltres mateixos"

Pregunta. ¿Se identifica en este PSC?

Respuesta. Naturalmente, con sus claroscuros y su crisis, pero el PSC ha de cambiar en profundidad en la línea política y los métodos. No valen las discusiones semánticas sobre si hace falta una reconstrucción, refundación o renovación.

P. ¿Que política propone?

R. Hemos de encontrar caminos para que el pueblo de Cataluña pueda ser consultado democráticamente y defina su relación con España y Europa. Se ha creado un problema de conexión sentimental entre el PSC y parte de la población catalana.

P. ¿El PSC debería haber estado en el pacto soberanista?

R. No exactamente, por cómo se ha planteado la pregunta, por la fijación unilateral de una fecha y por la falta de negociación para la consulta. Quien busca con más intensidad las elecciones plebiscitarias es el PP y esa tensión favorece a los que presentan la independencia como fácilmente asumible. Esta es una de las causas de nuestra crisis. La otra es la tendencia a que se identifique al PSC en una posición contraria a la consulta y alineada con el PP y Ciudadanos.

P. De eso no tiene la culpa la derecha.

R. Es verdad. Una parte importante de los problemas que tiene el PSC nos los hemos buscado nosotros solos por la cuestión nacional. La UGT y la JSC han asumido el derecho a decidir sin problemas.

P. Usted fue muy duro en el mes de marzo con Pere Navarro en las Cotxeres de Sants.

R. Todos somos responsables de la situación del partido. Lo que dije es que o la dirección del PSC cambiaba de rumbo o deberíamos cambiar la dirección del PSC. Y en eso estamos.

P. ¿Confía en Miquel Iceta?

R. No me gusta hablar de nombres. Lo que hace falta es diálogo y unidad en un marco de pluralismo interno, un cambio profundo de lenguaje y de métodos de trabajo. Yo no tengo incompatibilidad con nadie. Lo más probable es que Iceta sea el primer secretario. Si se produce una inflexión daré mi apoyo si va en esta línea: conexión con el pueblo, afirmación nítida de una voluntad catalanista, integridad de las actitudes y los procedimientos individuales y colectivos y voluntad de diálogo para encontrar al círculo vicioso, estimulado deliberadamente.

P. ¿Es cierto que lo sondearon para reflotar el partido?

R. Todos saben cuál es mi actitud, contraria a una confrontación interna alrededor de la consulta y a cualquier tipo de escisión. No quiero volver a salir en el Polònia, no me toca.

P. ¿Se romperá el PSC?

R. Espero que no, pero en estos años ha habido un gran desconcierto.

P. ¿Se equivocaron en 1980 al rechazar el pacto que les ofreció Pujol para la Generalitat?

R. Es posible, pero eso es historia. Las reflexiones retrospectivas son muy complicadas. Pero supongamos que hubiésemos aceptado y hubiésemos quedado laminados por la hegemonía pujolista para construir una alternativa. Todo esto es muy complicado.

P. ¿Cree que el PSOE entiende realmente lo que pasa en Cataluña?

R. No es el problema del PSOE, sino de la cultura difusa, de los sentimientos de la gente, después de siglos de una visión hegemónica de lo que es España, que ha sido la visión de los poderes y que ha falseado la historia y ha inculcado un determinado sentimiento. Hace falta tiempo y esto solo se transforma a través de una modernización y que yo inscribo dentro del proceso de construcción de la unidad europea.

P. ¿La reforma federal es la solución?

R. Ahora planteamos una visión de España plurinacional que reconozca las naciones existentes dentro del Estado español, pero para mucha gente de fuera de Cataluña eso es una cosa impensable e inaceptable. Hay que esperar el tiempo, hacer un esfuerzo de repensar la realidad. En España han faltado intelectuales y políticos que inicien esta reflexión.

P. El PSOE gobernó muchos años y su parte de responsabilidad tendrá.

R. Es evidente. Eran momentos de optimismo de la transición en los que muchos teníamos la ilusión de un proceso de modernización. Es la enorme frustración de pensar que aquello que parecía metal puro finalmente era hojalata. Y que el proceso de modernización no tocaba, sino más bien al contrario, las viejas lacras de la España profunda, arcaica, tópica, de pandereta, caciquismo y corrupción.

P. ¿El PSC puede sobrevivir sin escoger entre Catalunya y España?

R. La expresión de escoger entre el papa es mía de hace años y el PSC no puede caer en esa trampa estúpida, sino que se ha de mantener en su espíritu fundacional, como partido soberano que pacta un vínculo fraternal con el PSOE. No pertenece a los partidos escoger entre España y Cataluña, sino que forma parte del fuero personal de cada ciudadano que tiene derecho a expresarse democráticamente sobre esta cuestión.

Raimon Obiols entrevistat per Pere Ríos, El País, 20/06/2014

 

 

 

 

 

 

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