Lluís Foix: Cinc tesis de Miguel Herrero

La capacidad dialéctica de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón cautivó el auditorio del Cercle d’Economia, un día después de la sesión en el Congreso que se saldó con el rechazo mayoritario de la petición del Parlament de Catalunya. Se querían obtener las competencias para poder efectuar una consulta legal, con fecha y preguntas ya cerradas, y la respuesta fue rotundamente negativa.

La conferencia de Herrero hay que inscribirla en los circuitos de actividades civiles que recorren los foros académicos para estudiar las reivindicaciones catalanas y su encaje en esta España abatida por la crisis.

Flotaba en el ambiente que el debate del Congreso de los Diputados fue formalmente muy correcto pero las posiciones de los comisionados catalanes fueron derrotadas por goleada. Ya se esperaba. Se comentaba con tristeza el aplauso triunfalista tras los resultados de la votación sin que advirtieran que una derrota de la delegación catalana era también una derrota de las Españas. Miguel Herrero expuso con brevedad y sencillez cinco tesis conciliadoras para evitar la confrontación.

Empezó con la idea de Renan repitiendo la famosa sentencia de que una nación es el resultado secular de una voluntad de vivir juntos. No se improvisa y viene del fondo de los siglos. Dejó bien claro que Catalunya es una nación por aquel plebiscito de un pueblo todos los días durante siglos.

Su segunda tesis se centró en la política de reconocimiento. No sólo se puede ser una nación sino que se necesita un reconocimiento que puede ser identitario pero que abarca también a conceptos mucho más amplios.

Siguió con su tercer punto al recordar que en las Constituyentes de 1977 se marchó en la dirección del reconocimiento pero no se llegó a proclamar la realidad nacional de Catalunya. Se prescindió de la plurinacionalidad y se acentuó posteriormente la nacionalidad de aquellas autonomías que no eran naciones y que ahora reclaman este estatus como si vinieran de la noche de los tiempos. Es una ficción.

Ningún movimiento secesionista se ha suspendido con una ley, fue su cuarta tesis, que la amplió con la idea de que la política no es sólo derecho constitucional. Ninguna solución política puede ser impuesta por un lado o por otro. Por lo tanto, sólo una salida política necesariamente negociada puede evitar el choque.

La quinta reflexión consiste en superar la crisis pero sin capitalizarla. Sin vencedores ni vencidos. Una reforma constitucional es larga y compleja. Herrero no habla de reforma sino de mutación constitucional que consistiría en un consenso expreso o tácito para dotar a Catalunya de un pacto blindado diferencial sin posibilidad de enmiendas, a lo vasco o a lo navarro. Se puede, dijo Herrero, lo que falta es quererlo. Terminó con una ironía propia del personaje: “Sólo los malos juristas creen en la letra de las leyes”.

Lluís Foix, Caffe Reggio, La Vanguàrdia, 10/04/2014

 

 

 

 

 

 

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