Joan Majó: Els fracassos de Mariano Rajoy?

Joan Majó: Els fracassos de Rajoy?

 

El viernes pasado, en el Consejo de Ministros, el Gobierno, con bastante realismo, describió un escenario muy negativo sobre la evolución de la economía española en los próximos años. El reconocimiento, al fin, de estas perspectivas ha hecho que se use con gran profusión la palabra “fracaso” al definir su gestión en lo que lleva de legislatura. La palabra es adecuada, sobre todo al compararlo con las expectativas creadas por sus promesas electorales de hace dos años, y por ello el suspenso es justo.

Podemos decir que todos, como pueblo, como país, estamos fracasando y que pagaremos caro este fracaso. Pero me gustaría destacar que tal vez haya algunos campos en los que las consecuencias de este fracaso han servido para conseguir éxitos en otras políticas que seguramente formaban parte de las intenciones del Gobierno, aunque no las haya explicitado. No estoy diciendo que se haya aceptado, ni mucho menos alargado, la crisis para conseguir estos otros objetivos, pero sí afirmo que se ha luchado contra ella con unas armas y no con otras, a partir de segundas intenciones. Algunos ejemplos.

Reforma laboral

Era una medida necesaria para mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo. ¿Pero tan difícil era entender que eliminar obstáculos a los ajustes de plantillas cuando se está en recesión económica supone un gran incentivo para la reducción de las mismas, pero no crea ningún incentivo a la contratación, mientras no crezca la demanda? Era perfectamente previsible que, en ausencia de medidas de reactivación, el efecto sobre la ocupación iba a ser fuertemente negativo, tal como ahora constatamos. ¿Por qué no se hizo de otra forma o se acompañó de otras medidas? ¿Cuál era la verdadera intención de la reforma? Si la intención era la que pienso, se debe hablar de éxito.

Recentralización

Corregir los niveles de déficit era una necesidad urgente. La reclamación española de un período más dilatado es absolutamente razonable. Pero el déficit se produce a diversos niveles y la naturaleza de los servicios que presta el Estado y las Comunidades Autónomas es muy distinta. El “reparto del déficit” no ha respondido a ningún criterio claro, sino a una arbitrariedad. Sobrecargar el esfuerzo de austeridad sobre las Comunidades, supone una doble intención: en lo social, significa disminuir el alcance y la calidad de los servicios públicos más básicos (sanidad, educación y ayudas sociales); y en lo político es un intento, por parte del Estado, de recuperar estos servicios. Vamos en el camino de que sean otros éxitos…

Sanidad

De forma más explícita, los recortes en la sanidad pública (que evidentemente estaba necesitada de algunas reformas) están conduciendo a la privatización de muchos servicios. ¿Estará esto ligado a que, debido a la evolución demográfica y a los avances tecnológicos, todas las previsiones europeas indican que el gasto sanitario tendrá un enorme crecimiento y llegará a ser el sector de mayor peso en el PIB? ¿Puede el sector sanitario-farmacéutico privado dejar perder las grandes oportunidades de negocio que esto supone? Otra política exitosa a la vista…

Rescates bancarios

El sector financiero necesitaba sin ninguna duda un rescate, pues su situación ponía en peligro el futuro de nuestra economía. Pero las fórmulas que se han utilizado para esta operación, ¿han sido las más convenientes para el objetivo de salida de la crisis? ¿La forma cómo se ha pagado y financiado el rescate, ha sido equitativa, o ha comportado muchos perdedores y grandes ganadores? El caso de Bankia es el ejemplo más claro. Aunque no sabemos todavía cómo acabará, no se puede decir que la operación Bankia haya sido un fracaso. Lo ha sido para aquellos que han perdido buena parte de su dinero, y lo ha sido para todos nosotros que seguiremos pagando durante años el coste del rescate, pero para los estamentos económicos ligados a Caja Madrid y para las autoridades políticas de dicha Comunidad que han estado detrás del tema, ha sido un tremendo éxito…

La inmensa mayoría de los ciudadanos, debemos lamentar muchas de las políticas del Gobierno Rajoy contra la crisis, y vistos sus resultados, debemos considerarlas un gran fracaso. Pero no me extrañaría que hubiese muchas personas y muchos sectores que las calificaran de éxito en relación a sus expectativas y deseos. No seamos ingenuos. Además, se puede aplicar de estos análisis a otros niveles de gobierno, sobre todo europeos.

Joan Majó, El País, 01/05/2013

 

 

 

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