Máximo Pradera: Pensament escombraries

Máximo Pradera: Pensament escombraries

Mi abuelo, Rafael Sánchez Mazas, fue uno de los cofundadores de la Falange. No es para sentirse orgulloso, aunque me apresuro a añadir que al menos salvó al poeta Miguel Hernández de morir fusilado (intercedió ante Franco para lograrlo) e inspiró a Javier Cercas una novela que proporcionó placer a cientos de miles de lectores, al tiempo que le convertía a él en millonario: Soldados de Salamina.

Mi ancestros falangistas (otro abuelo mío, Juan José Pradera, fue vicesecretario general del Movimiento) hacen que una fuerza misteriosa e irresistible me lleve de vez en cuando a curiosear en los escritos de José Antonio Primo de Rivera, un personaje que considero aborrecible en muchos aspectos. Y sin embargo, no me puedo sustraer a la llamada de su pensamiento, casi como en un acto de sonanbulismo ideológico. Si me hallo, por ejemplo, viendo la televisión o escuchando la radio, de pronto, sin saber por qué, me soprendo a mí mismo desplazándome hasta el ordenador, a leer en internet frases y reflexiones del fundador de la Falange. Frases con las que (¿es necesario insistir en ello?) no sólo suelo estar en desacuerdo, sino que me producen auténtica vergüenza ajena: ¿qué demonios quiere decir, por ejemplo, que “España es una unidad de destino en lo universal”? Sin embargo, el otro día, durante uno de estos ataques de filofalangismo espontáneo, encontré un pensamiento joseantoniano que me pareció brillante en el fondo, y eficazmente expuesto en la forma, que suscribo al cien por cien.

Para adueñarse de la voluntad de las masas hay que poner en circulación ideas muy toscas y asequibles; porque las ideas difíciles no llegan a la muchedumbre; y como entonces va a ocurrir que los hombres mejor dotados no van a tener ganas de irse por las calles estrechando la mano del honrado elector y diciéndole majaderías, acabarán por triunfar aquellos a quienes las majaderías les salen como cosa natural y peculiar. (Conferencia de José Antonio, pronunciada en el Círculo Mercantil de Madrid, el 9 de abril de 1935).

No sé en quien estaba pensando exactamente José Antonio cuando pronunció estas palabras, probablemente en todos y cada uno de los políticos de la época, pues es bien sabido que despreciaba en igual medida a radicales y cedistas, a socialistas y anarquistas. Primo de Rivera Jr. opinaba que la oratoria muchas veces hueca y oportunista del Parlamento había que sustituirla por “la dialéctica de los puños y las pistolas”. José Antonio era un golpista nato (de casta le venía al galgo) que no pudo ver consumado el sueño de una España sin partidos, porque lo fusilaron nada más comenzar la guerra. Pero antes de irse al otro mundo, dejó perfectamente definidas dos cosas: a) el mundo de la política, habitado al noventa por ciento por seres tan mediocres y cortoplacistas como necesarios e insustituibles (alguien se tiene que ocupar de la cosa pública) y b) el “pensamiento basura”, que se parece al bono basura de la economía financiera en que ambos son productos de gran riesgo, pero capaces de proporcionar dividendos muchos más suculentos que otras alternativas más sólidas y confiables.

El primero que se dio cuenta de la importancia de poner en circulación pensamientos basura, para manipular a las masas y poder sastifacer de ese modo intereses espúreos y partidistas, fue el Premio Nobel de Economía y gurú indiscutible de la “internacional derechista”, Milton Friedman. A diferencia de lo que le ocurría a José Antonio, que sentía una natural aversión a las ideas simplificadoras y mentirosas y prefería decantarse por la violencia para imponer a los demás su concepción del mundo, Friedman dejó escrito lo siguiente:

“Cuando las crisis tienen lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que esa ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelve políticamente inevitable”.

Milton Friedman es pues el inventor de los “think tanks”, que no son otra cosa que laboratorios de ideas pestilentes, pero con gran potencial para ser asimiladas, en tiempos de crisis, por la masa ignorante de la que hablaba José Antonio.

Yo, que soy alérgico al polen y sufro en primavera los estragos de sus traicioneras partículas, imagino esas ideas basura, a las que alude Friedman, como esporas de pensamiento dañino que, en tiempos de bonanza, flotan en el ambiente en estado de latencia, para liberar su contenido tóxico sólo cuando llegan las vacas flacas y el miedo se apodera del cuerpo y el alma de los votantes con poco criterio.

La derecha española ha utilizado siempre en España, de manera muy habilidosa, las técnicas de manipulación de Friedman, y a través de boticas hediondas, subvencionadas por el contribuyente, como la Fundación FAES, se ha dedicado, durante años, a fabricar y esparcir luego por el éter, decenas de conceptos aparentemente irreprochables desde el punto de vista analítico y enormememente atractivos, por su brevedad y contundencia, para el votante atolondrado y/o aterrorizado, que necesita asimilar con rapidez algún tipo de ansiolítico mental que rebaje su nivel de pánico. Como dice Friedman en su brillante postulado, cuando llega la crisis, la masa en estado de shock toma decisiones (sin darse cuenta apenas, porque las esporas de pensamiento basura han penetrado de manera espontánea y subrepticia en sus cerebros) en base a las ideas que alguien, en este caso el PP, ha hecho flotar previamente en el ambiente. No me canso de aconsejar a los dirigentes de la izquierda española, cada vez que se me ponen a tiro, que su deber como políticos no es sólo el de proponer a los electores alternativas razonables de gobierno, sino también el de localizar y desmontar, cual artificieros Tedax, las bombas trampa de pensamiento basura puestas en circulación por sus contrincantes, antes de que les puedan estallar en la cara cuando se acerca el periodo electoral y llega el tiempo de adoptar decisiones.

La prueba de que las esporas de pensamiento basura puestas en circulación por FAES en los últimos años han cumplido perfectamente con su cometido, causando destrozos irreparables en la mentes de los votantes incautos, y en las huestes de la ahora ridículamente autodenominada “oposición responsable”; la prueba de su eficacia, digo, es que el PP ha logrado obtener mayoría absoluta en las últimas elecciones generales presentando como candidato al líder más titubeante y gris de la democracia, que defendía un programa mentiroso e irrealizable y se presentó a los comicios arropado por un equipo de gobierno que no valdría ni para regir los destinos de la comunidad de vecinos de Aquí no hay quien viva.

Nada de eso importaba demasiado porque el trabajo de persuasión lo había hecho por sí mismo el propio votante indeciso, al incorporar a su ideario y dar por buenos los deleznables conceptos que el PP había estado esparciendo durante meses.

Algunos ejemplos de pensamiento basura puestos en circulación por la derecha en los últimos años son los siguientes:

La crisis es un problema de crédito y como los banqueros son de derechas, si gobierna la derecha confiarán otra vez en la economía y volverá a circular el dinero.

El PP ya consiguió sacar de la crisis a España en 1996 y es el único capaz de repetir la hazaña en 2011.

Las desigualdades sociales son un factor dinamizador de la sociedad. Si todos tuviéramos de todo, nadie haría el mínimo esfuerzo por mejorar y la economía no se movería.

El problema de España con Al Qaeda empezó con la invasión de los moros y la reconquista.

Como vemos, se trata de ese tipo de ideas toscas y asequibles que llegó a denunciar José Antonio en sus escritos. Si uno tiene tiempo y paciencia para animarse a cuestionarlas, se caen por su propio peso.

La primera de ellas, por ejemplo, era inmediatamente desmontable si uno reparaba en el hecho de que en países gobernados por la derecha, como Italia o la misma Grecia, la falta de crédito ahoga a pymes y particulares tanto como en España.

Para rechazar la segunda idea (dejo al lector la labor de desmontaje de las otras dos) bastaba hacer el esfuerzo de informarse de qué era lo que había disparado, a un ritmo inalcanzable para otros países de la UE, la tasa de crecimiento económico en tiempos de Aznar: el PP estaba utilizando el ladrillo como anabolizante de la economía, de manera que los espectaculares músculos de nuestro producto interior bruto -que recordaban el cuerpo vigoréxico y alienígena del Aznar del último mandato- eran fruto de la administración de esteroides asesinos y no de una planificación económica inteligente y basada en la cultura del esfuerzo. El PP nos había puesto “cachas” a base de inyectarnos productos altamente perjudiciales para la salud, (que luego, y con la misma irresponsabilidad, siguió empleando el PSOE) y que ahora nos han condenado a una parálisis cerebral de pronóstico reservado. Porque si no es un ictus mental generalizado lo que padece España ¿cómo explicar que más de once millones de ciudadanos hayan vuelto a depositar su confianza en el mismo cártel de irresponsables y estafadores que ha estado esquilmando nuestro país durante años, para enriquecimiento propio y de su camarilla de amigos y familiares?

Máximo Pradera, Huffington Post, 21/10/2012

 

 

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