Bill Clinton i Barak Obama: Discursos a la Convenció Demòcrata

Convenció Demòcrata 2012

Bill Clinton

Estamos aquí para nominar un Presidente, y tengo uno en mente. Quiero nominar a un hombre cuya vida ha estado llena de bastante adversidad e incertidumbre. Un hombre que se postuló para ser Presidente para cambiar el rumbo de una economía ya debilitada y que a tan solo seis semanas de las elecciones la vio caer en la peor crisis desde la Gran Depresion. Este es un hombre que atajó un desplome hacia otra depresión y nos volvió a poner en el largo camino de la recuperación, sabiendo que aunque creara o salvara millones de trabajos, todavía habrían millones de trabajadores desempleados, buscando como alimentar a sus hijos y mantener vivas sus esperanzas.

Quiero nominar a un hombre sereno en la superficie, pero cuyo corazón late fuerte por los Estados Unidos. Un hombre quien cree que podemos construir un nueva economía impulsada por el nuevo Sueño Americano, la creatividad, la educación y la cooperación. Un hombre quien tuvo el sentido común de casarse con Michelle Obama.

Yo quiero que Barack Obama sea el próximo Presidente de los Estados Unidos y yo lo nomino orgullosamente como el abanderado del Partido Demócrata.

En Tampa, escuchamos mucho de cómo el Presidente y los demócratas no creen en la libre empresa e identidad individual; escuchamos mucho de cómo queremos que todos dependan del gobierno; de lo malo que somos para la economía.

La narrativa republican reza que todos los que alcanzamos algo lo hicimos solos. Uno de los mejores presidentes del Partido Demócrata, Bob Strauss, decía que cada político quiere hacernos creer que nació en una cabaña que el mismo construyó; pero no es así.

Nosotros los demócratas creemos que el país funciona mejor con una clase media pujante; con oportunidades reales para que la gente pobre salga adelante y un incesante enfoque en el futuro; con las empresas y el gobierno trabajando juntos para promover el crecimiento y la prosperidad para todos. “Estamos unidos en esto” es una mejor filosofía que “sálvese quien pueda”.

¿Quién tiene la razón? Bueno, desde 1961, los republicanos han estado en la Casa Blanca 28 años y los demócratas 24. Durante esos 52 años, nuestra economía creció por un margen de 66 millones de empleos en el sector privado. ¿Cuál es el marcador en cuestión de creación de empleos? ¡Republicanos 24 millones, demócratas 42 millones!

Resulta que avanzar en las áreas de igualdad y oportunidad económica es moralmente correcto y bueno para la economía. La discriminación, la pobreza y la ignorancia frenan el crecimiento. Mientras que la inversión en la educación, la infraestructura, y la investigación científica y tecnológica, impulsan el crecimiento. Así se crean más empleos y nueva riqueza para todos nosotros.

Aunque a menudo estoy en desacuerdo con los republicanos, nunca aprendí a odiarlos de la manera que la extrema derecha que hoy controla al partido odia al Presidente Obama y a los demócratas. Después de todo, fue el Presidente Eisenhower quien envió tropas federales a mi estado para integrar la secundaria Little Rock Central High y construyó un sistema interestatal de carreteras. Como gobernador, trabajé con el Presidente Reagan en la reforma de asistencia social y con el presidente George H. W. Bush en las metas de la educación nacional. Estoy agradecido con el presidente George H. W. Bush por el PEPFAR, el cual salva las vidas de millones de personas en países pobres y con ambos presidentes Bush por el trabajo que hemos realizado después del tsunami en el sur de Asia, el huracán Katrina y el terremoto en Haití.

A través de mi fundación, en los Estados Unidos y alrededor del mundo, trabajo con demócratas, republicanos e independientes, quienes se enfocan en resolver problemas y aprovechar las oportunidades, no en luchar entre sí.

En épocas difíciles, el conflicto continuo puede resultar bueno para la política, pero en el mundo real, la cooperación funciona mejor. A fin y al cabo, nadie tiene la razón todo el tiempo y un reloj dañado da la hora correcta dos veces por día. Todos nosotros estamos destinados a vivir nuestras vidas entre esos dos extremos. Desafortunadamente, la facción que ahora domina al Partido Republicano no lo ve de esa manera. Creen que el gobierno es el enemigo y que el acuerdo mútuo es debilidad.

Una de las principales razones los Estados Unidos debería re-elegir al presidente Obama es que él está comprometido con la cooperación. Nombró a Secretarios republicanos en Defensa, el Ejército y en el Departamento de Transporte. Nombró al Vicepresidente quien se le enfrentó en las primarias en él 2008, y confió plenamente en el, dándole la responsabilidad de supervisar el fin de la guerra en Irak y la Ley de Recuperación Económica. ¡Por Dios, hasta nombró a Hillary! Y yo estoy tan orgulloso de ella y tan agradecido con todo nuestro equipo de seguridad nacional por todo lo que han hecho para construir un mundo mejor, con mas aliados y menos enemigos. También estoy agradecido con los jóvenes quienes sirven a nuestro país en las Fuerzas Armadas. Estoy agradecido con Michelle Obama y Jill Biden por apoyar a nuestras familias militares en esos momentos cuando sus seres queridos están en el extranjero, y cuando regresan también por ayudar a nuestros veteranos cuando regresan a casa cargando con las heridas de la guerra, o necesitando apoyo con su educación, su vivienda y consiguiendo empleos.

El record del Presidente Obama en cuanto a seguridad nacional es testamento de su fortaleza, su buen juicio, y a sus preferencia por la inclusión y cooperación por encima del partidismo.

El también trató de trabajar con los republicanos del Congreso en la reforma de salud, la reducción de la deuda, y los empleos, pero eso no salió muy bien. Probablemente porque tal como dijo en un momento extraordinario franqueza el líder de los republicanos en el Senado dos años antes de la elección, su prioridad principal no era poner a la gente a trabajar otra vez, sino sacar al Presidente Obama de su puesto.

¡Senador, lamento informarle que vamos a mantener al Presidente Obama en su empleo!

El argumento de los republicanos en Tampa en contra de la re-elección del Presidente Obama fue muy simple: Le entregamos desastre completo, no ha terminado de límpialo lo suficientemente rápido, y por eso entonces despídanlo y póngannos otra vez en el poder a los republicanos.

Para parecer una mejor alternativa al Presidente Obama, no podían decir mucho acerca de las ideas que han ofrecido durante los últimos dos años. Miren, quieren regresar a las antiguas políticas que nos metieron en este problema: recortarle los impuestos a los estadounidenses con altos ingresos aun más que el Presidente Bush; deshacerse de las molestas regulaciones financieras diseñadas para prevenir otros desplome de la economía y prohibir futuros rescates financieros; incrementar el gasto en defensa en dos billones de dólares más de lo que el Pentágono ha solicitado sin decir en qué van a gastar el dinero; hacer enormes recortes al resto del presupuesto, especialmente a los programas que ayudan a los niños pobres y de la clase media. Como dijo otro Presidente anteriormente: y dale de nuevo con lo mismo.

Me gusta mucho más el argumento para re-elegir al Presidente Obama. Heredó una economía severamente devastada, pero frenó el deterioro y comenzó el arduo y largo camino hacia la recuperación. El Presidente estableció las bases para construir una economía más moderna y estable para generar millones de nuevos empleos, empresas dinámicas y ganancias para los innovadores.

¿Estamos donde queremos estar? No ¿Está el Presidente satisfecho con esto? No. Estamos mejor que cuando llegó a la Casa Blanca, con una economía en caída libre, perdiendo 750.000 empleos por mes. La respuesta es SÍ.

Comprendo los retos que enfrentamos. Sé que muchos estadounidenses siguen enojados y frustrados con la economía. Aunque el empleo está creciendo, los bancos empiezan a prestar, e incluso el valor de las casas empieza a subir un poco, demasiadas personas no ven los resultados.

Experimenté lo mismo en 1994 y a principios de 1995. Nuestras políticas estaban funcionando y la economía estaba creciendo pero la mayoría no lo veía. Para 1996, la economía estaba en su apogeo, a la mitad del camino del periodo más largo de expansión de la historia estadounidense.

El Presidente Obama comenzó con una economía aún más debilitada que la que me tocó a mi. Ningún presidente –ni yo ni ninguno de mis predecesores podrían haber reparado todo el daño en cuatro. Pero las condiciones están mejorando y si renuevan el contrato del Presidente van a ver los resultados.

Lo digo de corazón.

Las estrategias del Presidente Obama van infundidas con los valores, las ideas y la dirección que los Estados Unidos debe de tomar para construir la versión del siglo XXI del Sueño Americano en un país de oportunidades compartidas, prosperidad compartida y responsabilidades compartidas.

Regresando a la historia. En el 2010, cuando entró en vigor el programa de rehabilitación económica, la hemorragia de empleos se detuvo y comenzaron a cambiar las cosas.

La Ley de Rehabilitación Económica salvó y creó millones de empleos y recortó impuestos para el 95 % de los estadounidenses. En los últimos 29 meses la economía ha creado alrededor de 4,5 millones de empleos en el sector privado. Entonces, aquí tenemos otro marcador: el Presidente Obama, más 4,5 millones de empleos, republicanos del Congreso cero.

Durante ese mismo periodo, se han creado más de 500.000 empleos en la manufactura bajo la dirección del Presidente Obama – la primera vez que crece la manufactura desde los ‘90.

La reestructuración del sector automotriz funcionó. Salvó más de un millón de trabajos, no solo en la GM, Chrysler y sus concesionarios, sino también en el sector de manufactura de partes en todo el país. Por eso hasta los fabricantes de automóviles quienes no fueron parte del acuerdo, apoyaron el rescate. Tenían que rescatar a sus proveedores también. Como dije antes, todos estamos juntos en esto.

En estos momentos hay más de 250.000 personas adicionales quienes trabajan en la industria automotriz que no tenían empleo el día que estas fueron reestructuradas. El gobernador Romney se opuso al plan para salvar a GM y Chrysler. Así que veamos el marcador: Obama 250.000, Romney, 0.

El acuerdo que la administración hizo con los sidicatos, los ejectuvios, y los grupos del medio ambiente para duplicar el kilometraje por galon de un automóvil en los próximos años es otra excelente propuesta: reducirá su gasto en gasolina a la mitad, nos hace menos dependientes del petróleo, recorta las emisiones de gases que causan el efecto invernadero, y añade otros 500.000 empleos.

El plan de energía del Presidente Obama que pone todas las opciones sobre la mesa también está ayudando – el boom en la producción de petróleo y gas se combina con una mayor eficiencia energética, y ha logrado que las importaciones de petróleo lleguen a un punto tan bajo que no se veía desde hace cerca de 20 años, y a la vez llevó a la producción de gas natural a su punto más alto en la historia. La producción de energías renovables también se han duplicado.

Necesitamos más empleos nuevos -muchos- pero en estos momentos contamos con tres millones de empleos vacantes en Estados Unidos, principalmente porque los solicitantes no cuentan con las habilidades. Tenemos que preparar a más estadounidenses para estos nuevos empleos que se crean en un mundo impulsado por nuevas tecnologías. Es por eso que en este momento las inversiones en nuestra propia gente son más importante que nunca. El Presidente ha apoyado a los community colleges, y empleadores, en un esfuerzo conjunto para capacitar a personas para puestos de trabajo en sus comunidades. Y, después de una década en la que los incrementos en los costos universitarios han aumentado; mientras la tasa de deserción escolar aumenta hasta dejarnos como el país numero 16 en el mundo en graduados universitarios, su reforma al sistema de préstamos estudiantiles reduce el costo de los programas federales de préstamos y aún más importante, ofrece a los estudiantes el derecho la oportunidad de pagar sus préstamos basados en un porcentaje fijo de sus ingresos hasta por 20 años. Eso significa que nadie tendrá que abandonar la universidad por temor a que no puede pagar sus deudas, y nadie va a tener que rechazar una oferta de trabajo, como para ser un maestro, un oficial de policía o un médico de un pueblo pequeño, por que no paga lo suficiente para poder hacer los abonos de esta deuda. Esto va a cambiar el futuro de los jóvenes estadounidenses.

Yo sé que en estos momentos estamos en una situación mejor porque el Presidente Obama hizo estas decisiones.

Eso nos lleva al tema de la salud.

Los republicanos lo llaman Obamacare y dicen que es una toma por parte del gobierno a la atención médica, lo cual ellos planean en abolir. ¿Tendrán la razón? Echemos un vistazo a lo que ha ocurrido hasta ahora. Los individuos y las empresas se han ahorrado más de mil millones de dólares en reembolsos de sus primas de seguro por que la nueva ley exige que el 80 % y el 85 % de sus primas se gasten en atención de salud, y no en ganancias o promociones. Otras aseguradoras también han bajado sus tarifas para poder cubrir este requisito. Más de tres millones de jóvenes entre los 19 y 25 años de edad están asegurados por primera vez debido a que pueden ser cobijados por las pólizas de sus padres. Millones de personas de la tercera edad están recibiendo atención preventiva, incluyendo la detección del cáncer de mama y pruebas para problemas cardiacos. Pronto las aseguradoras, no el Gobierno, tendrán millones de clientes nuevos, muchos de ellos gente de clase media con condiciones preexistentes. Por primera vez en 50 años el gasto en salud ha crecido por debajo del 4%.

¿Así que todos estamos en una mejor situación porque el presidente Obama luchó por la reforma y logró aprobarla? ¡Por supuesto que si!

Hubo otros dos ataques contra el Presidente en Tampa que merecen una respuesta. Tanto el gobernador Romney como el congresista Ryan atacaron al Presidente por presuntamente robarle 716 mil millones de dólares al programa de Medicare. Esto es lo que realmente sucedió. No hubo recortes en los beneficios. Ninguno. Lo que el Presidente hizo fue ahorrar dinero mediante la reducción de los subsidios injustificados a los proveedores y a las aseguradoras que no estaban mejorándole la salud a nadie. El utilizó este ahorro para cerrar la laguna fiscal en el programa de medicamentos de Medicare, y también para añadirle otros ocho años de vida al Fondo Fiduciario de Medicare. Ahora es solvente hasta el 2024. Así que el presidente Obama y los demócratas no debilitaron al Medicare, lo fortalecieron.

Cuando el congresista Ryan se dirigió a las cámaras de televisión y atacó al presidente Obama por “el uso más arbitrario de poder” al asaltar al Medicare, no supe si reír o llorar. Esos 716 mil millones de dólares son exactamente la misma cantidad de ahorros de Medicare que el congresista Ryan tenía en su propio presupuesto.

Al menos en este caso, el gobernador Romney ha sido consistente. Quiere cancelar este ahorro y devolverle el dinero a las aseguradoras, volver a abrir la laguna fiscal y obligar a las personas de tercera edad a pagar más por los medicamentos. Asimismo quiere reducir la vida del Fondo Fiduciario de Medicare por ocho años. Así que si es elegido y hace lo que prometió, el Medicare estará en la bancarrota en el 2016. Si esto sucede, usted no tendrá que esperar hasta que ellos implementen su plan de libreta de cupones en el 2023 para ver el fin de Medicare tal como lo conocemos.

Pero la cosa se pone peor. También quieren bloquear el Medicaid y recortarlo en un tercio durante la próxima década. Por supuesto, eso va a afectar a los niños pobres, pero eso no es todo. Casi dos tercios del Medicaid se gastan en ayudas para las personas de la tercera edad y las personas con discapacidades, incluyendo a niños de familias de clase media con necesidades especiales como síndrome de Down o autismo. No sé cómo las familias van a poder subsistir sin esta ayuda. No podemos dejar que suceda.

Ahora echémosle un vistazo a la acusación republicana que dice que el Presidente Obama quiere debilitar las exigencias de trabajo en el proyecto de ley de reforma de asistencia social que yo firmé, el cual llevó a millones de personas de vivir de la asistencia social a un trabajo.

Esto es lo que sucedió. Cuando algunos gobernadores republicanos pidieron experimentar con nuevas maneras de poner a la gente recibiendo asistencia social de vuelta a un trabajo, la administración de Obama dijo que sólo lo haría si planteaban un plan creíble para incrementar el empleo en un 20 %. ¿Escucharon eso? Más trabajo. Así que la acusación de que el Presidente Obama debilitó las exigencias de trabajo de la reforma del sistema de asistencia social no es verdad. Pero siguen publicando comerciales que anuncian esto. Como lo dijo el encuestador de su campaña “no vamos a permitir que nuestra campaña sea dictada por verificadores de datos.” Eso sí que es verdad. No hubiera podido decirlo mejor – yo sólo espero que ustedes recuerden esto cada vez que vean este dicho comercial.

Hablemos de la deuda. Tenemos que enfrentar este problema, o ella se hará cargo de nosotros. El Presidente Obama ha ofrecido un plan que reduce la deuda por 4 billones de dólares en una década, con reducciones de dos dólares y medio en gastos por cada dólar de aumento en ingresos, y controles estrictos sobre el gasto futuro. Es el tipo de propuesta equilibrada planteada por la comisión bipartidista Simpson-Bowles.

Creo que el plan del Presidente es mejor que el plan de Romney, porque el plan de Romney no pasa la primera prueba de la responsabilidad fiscal: la aritmetica.

Se supone que debe ser un plan de reducción de la deuda, sino que comienza con reducciones de cinco billones de dólares en recortes de impuestos durante un período de diez años. Eso hace que el agujero de la deuda sea aún más profundo antes de empezar a salir. Ellos dicen que lo harán funcionar mediante la eliminación de lagunas en el código tributario. Cuando se le pregunta “¿cuales lagunas y cuánto?”, Dicen “Mejor hablemos de eso después de las elecciones.”

La gente me pregunta todo el tiempo cómo logramos entregar cuatro presupuestos con superávit. ¿Qué ideas nuevas planteamos? Siempre doy una respuesta de una sola palabra: la aritmética. Si se quedan con un recorte de impuestos de cinco billones de dólares en un plan de reducción de la deuda – la aritmética nos dice que una de tres cosas sucederá:

1) Tendrán que eliminar las deducciones como las de hipotecas y donaciones caritativas, las familias de clase media verán su factura de impuestos subir dos mil dólares al año, mientras que la gente que gana más de 3 millones de dólares al año seguirá recibiendo un recorte de impuestos de 250.000 dólares,

2) Tendrán que recortar el gasto tanto que tendrán que destruir el presupuesto de nuestros parques nacionales, diseñados para garantizar aire y agua limpia, alimentos seguros, transporte aéreo seguro; o tendrán que cortar drásticamente las Becas Pell, préstamos universitarios, la educación infantil y otros programas que ayudan a las familias de clase media y a niños pobres. Esto sin mencionar los recortes a inversiones en carreteras, puentes, ciencias, tecnología e investigaciones médicas.

3) Tendrán que seguir haciendo lo que han estado haciendo durante más de treinta años – reducir los impuestos más de lo que se recorta en gastos, explotar la deuda, y debilitar la economía. Recuerde, las políticas económicas republicanas cuadruplicaron la deuda antes de que yo asumiera el cargo y la duplicaron después de que me fui. Simplemente no tenemos el lujo de volver a intentar esta filtración de la riqueza desde las capas sociales más altas hasta las más bajas.

El plan del presidente Obama recorta la deuda, honra nuestros valores, e ilumina el futuro de nuestros hijos, nuestras familias y nuestra nación.

Mis compatriotas, ustedes deben decidir el tipo de país en dónde quieren vivir. Si quieren un país donde la única regla es “sálvese quien pueda”, y el ganador se lo lleva todo, entonces voten por los republicanos. Ahora, si quieren un país en donde la prosperidad y la responsabilidad se comparten, donde todos jalamos parejo, entonces deben votar por Barack Obama.

Si creen que el Presidente tenía la razón al abrirle las puertas de la oportunidad americana a los jóvenes inmigrantes que fueron traídos aquí como niños, que quieren ir a la universidad, o servir en el Ejército, deben votar por Barack Obama. Si ustedes quieren un futuro de prosperidad compartido, donde la clase media está creciendo y la pobreza está disminuyendo, donde el sueño americano está vivo y palpitante, y donde Estados Unidos sigue siendo el motor de la paz y la prosperidad en un mundo altamente competitivo, deben votar por Barack Obama.

Amo a nuestro país, y sé que estamos por retomarlo.

Desde hace más de 200 años, siempre hemos salido más fuertes a través de cada crisis. Y volveremos a lograrlo siempre y cuando lo hagamos juntos. Defendamos la causa por la que nuestros fundadores comprometieron su vida, su fortuna, su honor sagrado – para formar una unión más perfecta.

Si eso es lo que usted cree, si eso es lo que queremos, tenemos que volver a elegir al Presidente Barack Obama.

Dios los bendiga, Qué Dios bendiga a los Estados Unidos.

 

Convenció Demòcrata 2012

Barak Obama

Michelle, Te amo. Creo que la otra noche el país entero vio lo afortunado que soy. Malia y Sasha, me hacen sentir tan orgulloso …, pero no se hagan ilusiones, aún tienen que ir a clases mañana. Y Joe Biden, gracias por ser el mejor vicepresidente que jamás pudiera esperar.

Señora Presidenta de la comisión, señores delegados, acepto su nominación para la presidencia de los Estados Unidos.

La primera vez que me dirigí a esta convención en 2004, era un hombre más joven, un candidato a senador por Illinois que habló de la esperanza, no de un optimismo ciego o una ilusión, sino esperanza frente a la dificultad, esperanza ante la incertidumbre; aquella confianza incesante en el futuro, que ha empujado a esta nación adelante, incluso cuando las probabilidades son pocas, incluso cuando el camino es largo.

Ocho años más tarde, esa esperanza ha sido probada, por el costo de la guerra, por una de las peores crisis económicas de la historia, y por un estancamiento político que nos ha dejado preguntándonos si aún es posible hacer frente a los desafíos de nuestro tiempo.

Sé que las campañas pueden parecer pequeñas, y a veces tontas. Lo trivial se convierte en una gran distracción. Problemas graves se reducen a frases cortas. Y la verdad queda enterrada bajo una avalancha de dinero y propaganda. Ya estarán hartos de oírme repetir este mensaje, y créanlo, yo lo estoy también.

Pero al final , en el momento de recoger la papeleta y votar, se enfrentará a una de las opciones más claras de una generación. Durante los próximos años, se tomarán grandes decisiones en Washington; sobre el empleo y la economía, los impuestos y el déficit, la energía y la educación, la guerra y la paz. Estas decisiones tendrán un enorme impacto en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos a lo largo delas próximas décadas .

En cada tema, la elección a la que se enfrentarán no involucrará solamente a dos candidatos o dos partidos.

Será una elección entre dos caminos diferentes para Estados Unidos.

Una elección entre dos visiones fundamentalmente diferentes del futuro.

La nuestra es una lucha para restaurar los valores que construyeron a la mayor clase media y a la economía más fuerte que el mundo haya conocido, los valores que mi abuelo defendió como soldado en el ejército de Patton, los valores que impulsaron a mi abuela a trabajar en una cadena de montaje de bombarderos mientras él se había ido.

Ellos sabían que formaban parte de algo más grande, una nación que triunfó sobre el fascismo y la depresión, una nación donde las empresas más innovadoras fabricaron los mejores productos del mundo, y todos compartían el orgullo y el éxito – desde la oficina de la esquina hasta el suelo de la fábrica. A mis abuelos se les dio la oportunidad de ir a la universidad, de comprar su primera casa, y de cumplir con la promesa inmersa en el corazón de la historia de Estados Unidos: la promesa de que el trabajo duro dará sus frutos, que la responsabilidad será recompensada, que todos tengan una oportunidad justa, y cada uno hace su parte justa, y todo el mundo juega bajo las mismas reglas, desde Main Street hasta Wall Street, y de ahí hasta Washington, DC.

Me postulé a la presidencia porque vi que aquella promesa se estaba escapando. Comencé mi carrera ayudando a gente relegada a la sombra de una fábrica de acero cerrada, en un momento en que muchos buenos empleos comenzaban a exportarse. Para el año 2008, casi una década había pasado en la que las familias luchaban para seguir pagando precios en alza, con salarios que no subían; acumulando cada vez más y más deuda para pagar su hipoteca o su educación; para poder comprar gasolina y traer comida a la mesa. Y cuando el castillo de naipes se derrumbó durante la Gran Recesión, millones de norteamericanos perdieron sus empleos, sus hogares y sus ahorros de vida; una tragedia en la que todavía estamos luchando para recuperarnos.

Ahora, nuestros amigos en la convención republicana estuvieron más que dispuestos a hablar sobre todo lo que está mal con nuestro país, pero no tuvieron mucho que decir sobre cómo planean solucionarlo. Ellos quieren su voto, pero no quieren contarles su plan. ¿Por qué? Porque todo lo que tienen que ofrecer es la misma receta de los últimos treinta años:

“¿Superávit? Tómese un recorte de impuestos.”

“Déficit demasiado alto? Pruebe otro”.

“Resfriado? Tome dos recortes de impuestos, deshágase de algunas regulaciones, y vuélvanos a hablar por la mañana!”

Yo mismo he recortado impuestos para aquellos que lo necesitan, familias de clase media y pequeñas empresas. Pero no creo que otra ronda de recortes de impuestos para los millonarios traerá nuevos empleos a nuestras costas, o nos ayudará a pagar nuestro déficit. No creo que despedir profesores o quitarles préstamos a nuestros estudiantes va a ayudar a hacer crecer nuestra economía o competir con los científicos e ingenieros emergentes de China. Después de todo lo que nos ha pasado, no creo que quitar aún más regulaciones de Wall Street nos ayude a expandir a la pequeña empresaria, o a ayudar a un trabajador de la construcción a mantener su hogar y su empleo. Ya estuvimos ahí, ya lo intentamos y no lo vamos a volver a hacer. Vamos a seguir adelante.

No voy a pretender que el camino que ofrezco es rápido o fácil. Nunca lo he hecho. No me eligieron para decirles lo que quieren oír. Me eligieron para decir la verdad. Y la verdad es que, costará algunos años que resolvamos los problemas que hemos ido acumulando durante décadas. Necesitaremos un esfuerzo común, responsabilidad compartida y el tipo de experimentación audaz y persistente que alguna vez persiguió Franklin Roosevelt durante la única crisis más grande que ésta. Los que continuamos con el legado de su partido debemos recordar que no todos los problemas pueden ser resueltos con otro programa gubernamental o informe desde Washington.

Pero sepan esto: nuestros problemas tienen solución. Podemos hacer frente a nuestros retos. Podemos estar ofreciendo el camino más difícil, pero es el que conduce a un lugar mejor. Y hoy les pido que escojan ese futuro. Les pido que apoyen una serie de metas para su país, metas para la industria manufacturera, la energía, la educación, la seguridad nacional y el déficit; un plan real ya alcanzable, que dará lugar a nuevos empleos, más oportunidades, y a la reconstrucción de esta economía sobre una base más sólida. Eso es lo que podemos lograr durante los próximos cuatro años, y por eso hoy me estoy postulando para un segundo mandato como Presidente de los Estados Unidos.

Podemos elegir un futuro en el que exportemos más productos y externalicemos menos empleos. Después de una década que se definió por lo que compramos y tomamos prestado, estamos volviendo a lo básico, y haciendo lo que Estados Unidos siempre ha hecho mejor:

Estamos fabricando cosas otra vez.

He conocido trabajadores en Detroit y Toledo, que temían no construir nunca otro coche estadounidense. Hoy en día, no pueden construir lo suficientemente rápido, porque hemos reinventado una industria automotriz que está de vuelta en la cima del mundo.

He trabajado con los líderes de negocios que están reincorporando  empleos a los Estados Unidos, no porque nuestros trabajadores ganen menos dinero, sinó porque hacen mejores productos; porque trabajan más duro y más inteligentemente que los demás.

He firmado acuerdos comerciales que están ayudando a nuestras empresas a vender más productos a millones de nuevos clientes, mercancías marcadas por tres palabras: Made in America.

Tras una década de declive, este país creó más de medio millón de empleos de manufactura en los últimos dos años y medio. Y ahora ustedes tienen una opción: podemos darles más recortes fiscales a empresas que envían empleos al extranjero, o podemos empezar a recompensar a las empresas que abren nuevas plantas, capacitan nuevos trabajadores y crean nuevos empleos aquí mismo, en los Estados Unidos. Podemos ayudar a las fábricas grandes y a las pequeñas empresas a duplicar sus exportaciones, y si elegimos este camino, podemos crear un millón de nuevos empleos de manufactura durante los próximos cuatro años. Usted pueden hacer que eso suceda. Usted pueden elegir ese futuro.

Ustedes puede elegir controlar más nuestra propia energía. Después de treinta años de pasividad, elevamos los estándares de combustible de forma para que a mediados de la próxima década, los coches y camiones rindan el doble con un galón de gasolina. Hemos duplicado el uso de las energías renovables, y miles de estadounidenses trabajan hoy en la construcción de turbinas de viento y baterías de larga duración. Tan sólo en el último año, redujimos las importaciones de petróleo a un millón de barriles por día, más que cualquier otra administración en la historia reciente. Y hoy, los Estados Unidos somos menos dependientes del petróleo extranjero que en cualquier momento durante las últimas dos décadas.

Ahora ustedes tienen una opción, entre una estrategia que dé marcha atrás a este progreso, o una que la fortalezca. Hemos abierto millones de nuevas hectáreas para la exploración de gas y petróleo durante los últimos tres años, y vamos a abrir más. Pero a diferencia de mi oponente, no dejaré que las compañías petroleras escriban nuestro plan de energía, o pongan en peligro a nuestras costas, o cobren otros $ 4 mil millones adicionales en bienestar corporativo del dinero de nuestros contribuyentes.

Estamos ofreciendo un mejor camino, un futuro en el que seguiremos invirtiendo en energía eólica, solar y en carbón limpio; donde los agricultores y los científicos aprovechen los nuevos biocombustibles para alimentar a nuestros automóviles y camiones; donde los trabajadores de la construcción construyan casas y fábricas que utilicen menos recursos energéticos y produzcan menos residuos; donde desarrollemos el suministro de gas natural que se encuentra justo por debajo de nuestros pies. Si eligen este camino, podemos reducir nuestras importaciones de petróleo a la mitad para 2020 y crear más de 600 mil nuevos empleos solamente para gas natural.

Y sí, mi plan es seguir reduciendo la contaminación de carbono que está calentando a nuestro planeta, porque el cambio climático no es un engaño. Las sequías, inundaciones e incendios forestales no son una broma. Son una amenaza para el futuro de nuestros hijos. Y en esta elección, ustedes puede hacer algo al respecto.

Ustedes pueden elegir un futuro en el que más estadounidenses tengan la oportunidad de adquirir las habilidades que necesitan para competir, sin importar su edad, o la cantidad de dinero que tengan. Para mi, la educación fue mi puerta de entrada. También lo fue para Michelle. Y ahora más que nunca, es la puerta de entrada a una vida de clase media.

Por primera vez en una generación, casi todos los estados han respondido a nuestra llamada para elevar sus estándares de enseñanza y aprendizaje. Algunas de las peores escuelas del país han hecho grandes avances en matemáticas y lectura. Millones de estudiantes están pagando menos por su universidad porque por primera vez decidimos afrontar un sistema que desperdiciaba miles de millones de dólares de los contribuyentes en bancos y prestamistas.

Y ahora ustedes tiene una opción, podemos destripar la educación, o podemos decidir que en nuestro país, ningún niño debería aplazar sus sueños por culpa de un salón de clases lleno o una escuela en decadencia. Ninguna familia debería tener que dejar ir una carta de aceptación de la universidad porque no tienen el dinero suficiente. Ninguna empresa debería tener que buscar trabajadores en China, por no poder encontrar las habilidades correctas aquí en casa.

El gobierno tiene un enorme papel en esto. Sin embargo, los profesores deben inspirar, los directores deben administrar, los padres deben inculcar una sed de aprendizaje en sus hijos, y ellos, los estudiantes, tienen que hacer su trabajo también. Yo les prometo que juntos, podemos educar más y competir mejor que cualquier país del mundo. Ayúdenme a reclutar a 100.000 maestros de matemáticas y ciencia durante los próximos diez años, y a mejorar la educación primaria. Démosle a dos millones de trabajadores la oportunidad de aprender habilidades que conduzcan directamente a un puesto de trabajo. Ayúdennos a trabajar con los colegios y universidades para reducir a la mitad el crecimiento de los costos de matrícula durante los próximos diez años. Podemos cumplir esa meta juntos. Ustedes pueden elegir aquel futuro para este país.

En un mundo de nuevas amenazas y retos, pueden elegir un liderazgo que ha sido probado y comprobado. Hace cuatro años, me comprometí a poner fin a la guerra en Irak. Y lo hicimos. Prometí reenfocarnos en los terroristas que realmente nos atacaron aquel 11 de septiembre. Eso también lo hicimos. Hemos mitigado el movimiento talibán en Afganistán, y para el año 2014, nuestra guerra más larga habrá terminado. Una nueva torre se eleva sobre el horizonte de Nueva York, Al Qaeda está en el camino de la derrota, y Osama Bin Laden ha muerto.

Esta noche rendimos homenaje a los americanos que todavía ponen en peligro sus vidas por nuestro país. Estaremos siempre endeudados con una generación cuyo sacrificio ha hecho que este país sea más seguro y más respetado. Nunca los olvidaremos. Y mientras yo sea Comandante en Jefe, sostendremos el ejército más poderoso que el mundo jamás haya conocido. Cuando se quiten el uniforme, daremos nuestra vida por ustedes como ustedes lo han hecho por nosotros, porque nadie que lucha por este país debería tener que luchar por conseguir un empleo, o un techo sobre su cabeza, o la atención médica que necesitan cuando regresan a casa.

Alrededor del mundo, hemos fortalecido las viejas alianzas y forjado nuevas coaliciones para detener la propagación de las armas nucleares. Hemos reafirmado nuestro poder a lo largo del Pacífico y nos hemos levantado contra China en nombre de nuestros trabajadores. Desde Birmania hasta Libia y Sudán del Sur, hemos avanzado los derechos y la dignidad del ser humano, de hombres y mujeres, cristianos, musulmanes y judíos.

Pero a pesar de nuestro progreso, siguen habiendo problemas. Planes terroristas que deben ser interrumpidos; la crisis europea que debe ser contenida. Nuestro compromiso con la seguridad de Israel no debe flaquear, y tampoco debe hacerlo nuestra búsqueda de la paz. El gobierno iraní debe enfrentarse a un mundo unido en contra sus ambiciones nucleares. El cambio histórico que se ha extendido a lo largo del mundo árabe no debe ser definido por el puño de hierro de un dictador o el odio de los extremistas, sino por las esperanzas y aspiraciones de la gente común que buscan los mismos derechos que celebramos hoy.

Así que ahora nos enfrentamos a una elección. Mi oponente y su compañero son nuevos en el tema de política exterior, y de todo lo que hemos visto y oído, parece que quieren llevarnos de regreso a una era de fanfarronadas y torpezas que le han costado caro a los Estados Unidos.

Después de todo, ya no nos referimos a Rusia como nuestro enemigo número uno, en lugar de Al Qaeda, a menos que estuviéramos atascado en los tiempos de la Guerra Fría. No se puede estar listo para ser diplomático con Beijing sin poder visitar los Juegos Olímpicos e insultar a nuestro aliado más cercano. Mi oponente piensa que haber puesto fin a la guerra en Irak es algo “trágico”, y no nos quiere decir cómo piensa terminar la guerra en Afganistán.

Yo si lo he hecho y lo pienso cumplir. Y mientras que mi oponente se gastaría más dinero en armamento militar que el que nuestros jefes de fuerzas armadas buscan, yo pienso utilizar el dinero que ahora nos ahorramos por no estar en una guerra para pagar nuestra deuda y poner más gente a trabajar, reconstruyendo caminos y puentes, escuelas y pistas de aterrizaje. Tras dos guerras que nos han costado miles de vidas y más de un billón de dólares, creo que es el momento de construir cosas aquí en casa.

Ustedes pueden elegir un futuro en el que podamos reducir nuestro déficit sin arruinar a nuestra clase media. El análisis independiente muestra que mi plan reduciría nuestro déficit en $ 4 billones de dólares. El verano pasado, trabajé con los congresistas republicanos para recortar $ 1 billón en gastos, porque aquellos que creemos que el gobierno puede ser una fuerza para el bien, debemos trabajar más duro que nadie para reformarlo, para hacerlo más ágil, más eficiente y más receptivo al pueblo estadounidense.

Quiero reformar el código tributario para que sea más sencillo, justo y que pida a los hogares más ricos pagar mayores impuestos sobre ingresos por encima de $ 250.000, la misma tasa que había cuando Bill Clinton era presidente, la misma que teníamos cuando nuestra economía creó casi 23 millones de nuevos empleos, el mayor superávit de la historia.

Todavía estoy ansioso por llegar a un acuerdo basado en los principios de mi comisión bipartidista de deuda. Ningún partido tiene el monopolio sobre la sabiduría. Ninguna democracia funciona sin compromiso. Pero cuando el gobernador Romney y sus aliados en el Congreso nos dicen que debemos poder reducir nuestro déficit gastando miles de millones más en recortes de impuestos para los ricos, bueno, ustedes pueden hacer cuentas. Me niego a estar de acuerdo con eso. Y mientras sea Presidente, nunca lo estaré.

Me niego a pedirle a las familias de clase media renunciar a sus deducciones para convertirse en propietarios de una casa o renunciar a la crianza de sus hijos sólo para cubrir los impuestos de otro corte a un millonario. Me niego a pedirle a los estudiantes pagar más por la universidad, o dejar fuera de los programas de Head Start a miles de niños, o eliminar un seguro de cobertura de salud para millones de estadounidenses pobres, ancianos o discapacitados, todo para que aquellos que tienen más puedan pagar menos.

Y nunca voy a convertir a Medicare en un voucher. Ningún estadounidense debería tener que pasar sus años dorados a la merced de las compañías de seguros. Deben retirarse con el cuidado y la dignidad que se han ganado. Sí, vamos a reformar y fortalecer Medicare a largo plazo, pero lo haremos mediante la reducción de los costos de la atención sanitaria, no pidiéndole a nuestros adultos mayores pagar miles de dólares más. Y vamos a mantener la promesa del Seguro Social tomando las medidas necesarias y responsables para fortalecerlo, no pasándoselo a Wall Street.

Esta es la elección a la que nos enfrentamos ahora. Esto es a lo que se reduce la elección. Una y otra vez nuestros adversarios nos han dicho que los grandes recortes de impuestos y menos regulaciones son el único camino, que como el gobierno no puede hacerlo todo, debe hacer casi nada. Si no puedes pagar un seguro de salud, no te enfermes. Si una empresa emite contaminación tóxica en el aire que sus niños respiran, aguántense, ése es el precio del progreso. Si no puedes permitirte el lujo de iniciar un negocio o ir a la universidad, sigue el consejo de mi oponente y “pide prestado dinero a tus padres.”

¿Saben qué? Eso no es lo que somos. Eso no es de lo que se trata este país. Como estadounidenses, creemos que nuestro Creador nos ha dotado con ciertosd erechos inalienables, derechos que ningún hombre o gobierno puede quitarnos. Insistimos en la responsabilidad personal y celebramos la iniciativa individual. No nos merecemos el éxito. Tenemos que ganárnoslo. Honramos a los luchadores, los soñadores, los tomadores de riesgos que siempre han sido la fuerza impulsora detrás de nuestro sistema de libre empresa, el mayor motor de crecimiento y prosperidad que el mundo haya conocido.

Pero también creemos en algo que se llama ciudadanía, una palabra en el corazón mismo de nuestra fundación, en la esencia misma de nuestra democracia, la idea de que este país sólo funciona cuando aceptamos ciertas obligaciones entre nosotros, y hacia las generaciones futuras.

Creemos que cuando un CEO paga a sus trabajadores lo suficiente para comprar los coches que ellos construyen, toda la compañía se hace mejor.

Creemos que cuando una familia ya no puede ser engañada para firmar una hipoteca que no puede pagar, está protegida, pero también lo está el valor de las casas de otras personas, y también lo está toda la economía.

Creemos que una niña a la que se le ha ofrecido una vía de escape de la pobreza por un maestro o una beca universitaria podría convertirse en la fundadora del próximo Google, o el científico que cure cáncer, o el Presidente de los Estados Unidos, y que está en nuestro poder darle esa oportunidad.

Sabemos que las iglesias y las organizaciones benéficas a menudo pueden hacer más diferencia que un programa contra la pobreza. No queremos limosnas para las personas que se niegan a ayudarse a sí mismos, y no queremos rescatar a los bancos que no cumplen las normas. No creemos que el gobierno puede resolver todos nuestros problemas. Pero tampoco que el gobierno es la fuente de todos nuestros males, como tampoco lo son los beneficiarios de asistencia social, las corporaciones o sindicatos, los inmigrantes, los gays, ni cualquier otro grupo que nos proponen culpar por nuestros problemas.

Porque entendemos que la democracia es la nuestra.

Nosotros, el Pueblo, reconocemos que tenemos responsabilidades, así como derechos; que nuestros destinos están unidos entre sí; que una libertad egoísta, una libertad sin un compromiso con los demás, una libertad sin amor o caridad u obligación o patriotismo, no es digno de nuestros principios fundadores, ni de los que murieron en su defensa.

Como ciudadanos, entendemos que Estados Unidos no se trata sobre lo que se puede hacer para nosotros. Es sobre lo que se puede hacer por nosotros, juntos, a través del trabajo duro, frustrante, pero necesario de autogobierno.

Las elecciones de hace cuatro años no trataban sobre mí. Trataban sobre ustedes, mis conciudadanos, ustedes fueron el cambio.

Ustedes son la razón por la que hay una niña con una enfermedad cardíaca en Phoenix que obtendrá la cirugía que necesita debido a que una compañía de seguros no puede limitar su cobertura.

Ustedes lograron eso. Ustedes son la razón de que un joven en Colorado que nunca pensó sería capaz de alcanzar su sueño de obtener un título de médico está a punto de conseguirlo. Ustedes ha hecho esto posible.

Ustedes son la razón de una joven inmigrante que creció aquí, se educó aquí y prometió lealtad a nuestra bandera ya no sea expulsada del país que ella ha llamado casa; la razón por la que nuestros soldados no serán expulsados de las fuerzas armadas por quienes son o quienes aman; la razón por la que miles de familias han sido finalmente capaces de decirle a sus seres queridos que nos han servido tan valientemente: “Bienvenido a casa”.

Si nos dan la espalda ahora, si creen cínicamente que el cambio por el que hemos luchado no es posible …, entonces, ese cambio no va a suceder. Si dan por hecho que su voz no puede ser diferente, entonces otras voces llenarán el vacío: los grupos de presión e intereses especiales, la gente con los $ 10 millones de cheques que están tratando de comprar esta elección y los que están haciendo que sea más difícil votar; los políticos de Washington que quieren decidir quién puede casarse, y controlar las opciones de salud que las mujeres deben hacer por sí mismas.

Sólo ustedes pueden asegurarse de que eso no suceda. Sólo ustedes tienen el poder para seguir adelante.

Reconozco que los tiempos han cambiado desde que hablé ante esta convención por primera vez. Los tiempos han cambiado, y yo también.

Ya no soy sólo un candidato. Soy el presidente. Sé lo que significa enviar jóvenes estadounidenses a la batalla, porque he tenido en mis brazos a las madres y padres de los que no regresaron. He compartido el dolor de las familias que han perdido sus hogares, y la frustración de los trabajadores que han perdido sus empleos. Si los críticos tienen razón en que he basado todas mis decisiones sobre encuestas, entonces no debo ser muy bueno para leerlas. Y aunque estoy orgulloso de lo que hemos logrado juntos, soy mucho más consciente de mis propios errores, sabiendo exactamente lo que Lincoln quiso decir cuando dijo: “Me han puesto de rodillas en muchas ocasiones por la abrumadora convicción de que no tenía otro lugar a donde ir. ”

Pero al estar aquí esta noche, nunca he estado tan esperanzado de mi país. No porque creo que tengo todas las respuestas. No porque sea ingenuo acerca de la magnitud de nuestros desafíos.

Porque ustedes me han dado esperanza.

La joven que conocí en una feria de ciencias que ganó reconocimiento nacional por su investigación cuando vivía con su familia en un refugio para personas sin hogar, ella me da esperanza.

El trabajador de coches que ganó la lotería después de que su planta casi cierra, y que seguía viniendo a trabajar todos los días, y compró banderas para su pueblo entero, y también uno de los coches que él construyó para sorprender a su esposa, él me da esperanza.

La empresa familiar en Warroad, Minnesota que no despidió a ninguno de sus cuatro mil empleados durante esta recesión, aún cuando sus competidores cerraban cada día docenas de plantas, incluso cuando los propietarios tuvieron que abandonar ciertos beneficios y pagar de su propio bolsillo, ya que consideraron a su plantilla como su principal activo, a los trabajadores que ayudaron a construir ese negocio, ellos me dan esperanza.

Pienso en el joven marinero que conocí en el Hospital Walter Reed, quien aún se recuperaba de un ataque con granada que hizo que le amputaran la pierna por arriba de la rodilla.

Después de seis meses lo verían entrar caminando en la Casa Blanca para participar en una cena en la que se homenajeara a aquellos que sirvieron en Irak, erguido y con 10 kilos más, luciendo su uniforme, con una gran sonrisa en el rostro, robusto sobre su nueva pierna. Y entonces recuerdo cómo unos meses después de eso, lo verían andar en una bicicleta, en una carrera con sus amigos también heridos en un hermoso día de primavera, inspirando a otros héroes que han comenzado apenas en el sendero que él ya recorrió.

Me da esperanza.

No sé a qué partido pertenezcan estos hombres y mujeres, no sé si votarán por mí, pero sé que su espíritu nos define. Me recuerdan las palabras de las escrituras, “nuestro futuro está lleno de esperanza”.

Si ustedes comparten esa fe conmigo, si ustedes comparten esa esperanza conmigo , esta noche les pido su voto.

Si rechazan la noción de que la promesa de esta nación está reservada para unos cuantos, deben hacer escuchar su voz en esta elección.

Si rechazan la idea de que nuestro gobierno estará para siempre en deuda con el mejor postor, necesitan ponerse de pie.

Si usted creen que nuevas plantas y fábricas pueden adornar nuestro paisaje, que nuevas energía pueden alimentar nuestro futuro, que las escuelas pueden proporcionar nuevas oportunidades en esta nación de soñadores, si usted creen en un país donde todos tengan una oportunidad justa, y todo el mundo pone de su parte, y todo el mundo juega bajo las mismas reglas, necesito que voten este noviembre.

Nunca dije que este viaje iba a ser fácil, y no voy a prometer que lo será ahora. Sí, nuestro camino es difícil, pero conduce a un lugar mejor. Nuestro camino es más largo, pero lo viajaremos juntos. No retrocedemos. No dejaremos a nadie atrás. Juntos, los unos con los otros. Recopilamos fuerza de nuestras victorias, y aprendemos de nuestros errores, pero mantenemos nuestros ojos fijos en el horizonte lejano, a sabiendas de que la Providencia está con nosotros, y que sin duda estamos bendecidos al ser ciudadanos de la nación más grandiosa de la Tierra.

Gracias, que Dios los bendiga y que Dios bendiga a estos Estados Unidos.

 

 

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