Avui, 7,32 del matí: El robot Curiosity toca terra a Mart

Avui, 7,32 del matí: El robot Curiosity toca terra a Mart

1. Alicia Rivera, Malen Ruiz de Elvira: Èxit rotund a Mart!

2. Jorge Vago, entrevistat per Alicia Rivera: És més difícil aterrar a Mart que a la Lluna

 

1. Alicia Rivera, Malen Ruiz de Elvira: Èxit rotund a Mart!

“Bienvenidos a Marte”, ha sido el saludo del director del centro responsable de la misión del Curiosity, Charles Elachi. El robot de la NASA ha protagonizado esta mañana una hazaña sin precedentes en la historia de la exploración planetaria: a las 7.32 (hora peninsular) ha tocado el suelo del planeta rojo superando la arriesgadísima maniobra de descenso. Pocos minutos después han llegado las primeras imágenes al centro de control en el Jet Propulsion Laboratory (California). En blanco y negro y de escasa calidad, han sabido a gloria a las decenas de ingenieros y científicos de la misión, que han explotado en aplausos, vítores, lágrimas, abrazos y euforia generalizada. “Los siete minutos de terror (del descenso) se han convertido en los siete minutos de triunfo”, ha dicho el director científico de la NASA, John Grundsfeld. Mensajes de parte del presidente Obama a través de su asesor científico John Holdren, allí presente junto al director de la NASA, Charles Bolden, y una alegría incontenible en medio de un ambiente festivo en el JPL demuestran el éxito científico y técnico de Estados Unidos, pero también su trascendencia política.

Las primeras imágenes que ha enviado el Curiosity son en blanco y negro tomadas con una cámara de muy gran angular y se aprecia en ellas perfectamente el horizonte de Marte en el cráter Gale, en un entorno rocoso, donde ha llegado el robot, e incluso el perfil de este o una de sus ruedas en otra de las imágenes. El vehículo tiene que desplegar sus equipos antes de enviar buenas fotografías en color, lo que puede tardar varios días. Además, los técnicos ya han avisado de que, al ser una nave muy compleja, pasarán semanas antes de que empiece la misión propiamente dicha, tras comprobar exhaustivamente el funcionamiento de todos sus instrumentos.

Durante el descenso, los siete minutos de terror, que han sido ocho (los ingenieros ya habían avisado de que podría haber una variación de un minuto más o menos debido a la variabilidad atmosférica allí), el centro de control del JPL ha ido recibiendo señales que confirmaban la entrada en la atmósfera de la nave completa Mars Science Laboratory, el despliegue del paracaídas, el encendido de los retrocohetes para aminorar la velocidad y, al final, la operación de la grúa espacial que ha descolgado unos ocho metros el Curiosity hasta dejarlo en el suelo. Las sonrisas y los tímidos aplausos en la sala de control eran suficiente señal de que todo iba bien; no hacía falta mirar los paneles con los datos técnicos que se iban recibiendo en la operación transmitida en directo por la NASA a todo el mundo. La señal de que la grúa espacial se había apartado del Curiosity (para evitar dañarlo tras la caída) desencadenó los aplausos furiosos de una treintena de responsables de control de la misión y los científicos pendientes de su robot.

El ambiente de fiesta no ha cesado en el JPL ni siquiera en la rueda de prensa celebrada menos de una hora después del descenso, donde Elachi, vestido con un polo azul celeste con el emblema del Curiosity, como prácticamente todos los ingenieros y científicos de la misión, ha dicho que ha tenido la impresión de que estaba viendo una película de aventuras, tan emocionante ha sido. “He tenido que convencerme a mí mismo de que era real”. No ha querido que los responsables de ingeniería y ciencia del robot protagonizasen en exclusiva el triunfo y ha invitado a pasar uno por uno a todos los miembros del equipo en un mar de abrazos.

“El Curiosity es el rover más complejo que haya llegado jamás al suelo de Marte”, ha dicho Bolden, que ha subrayado la capacidad tecnológica que hay detrás. “Nunca se ha hecho algo tan arriesgado y difícil en Marte como esta maniobra de aterrizaje”, ha agregado. “El liderazgo de Estados Unidos va a hacer este mundo mejor”.

La señal del Curiosity, que tarda 13,8 minutos en llegar a la Tierra a la velocidad de la luz, se transmite a través de los dos satélites de la NASA (Odyssey y MRO), en órbita de Marte, cuyas órbitas y antenas se han sincronizado perfectamente para la operación, una auténtica coreografía espacial en la que participa también el Mars Express de la Agencia Europea del Espacio (ESA). Inmediatamente después de tocar el suelo el Curiosity, la Tierra se ha ocultado tras el horizonte en aquel lugar del cráter Gale, es decir, que el robot no está a la vista de su planeta de origen. En las próximas horas debe desplegarse la antena principal de la nave para establecer la comunicación directa.

Alicia Rivera, Malen Ruiz de Elvira, El País, 06/07/2012

 

2. Jorge Vago, entrevistat per Alicia Rivera: És més difícil aterrar a Mart que a la Lluna

El descenso en el suelo de Marte, que el robot Curiosity de la NASA intentará el próximo lunes, es una pesadilla para los ingenieros, de puro complicado. “Es que es mucho más difícil aterrizar en Marte que en la Luna, porque el planeta tiene una atmósfera suficientemente densa que hay que tener en cuenta, mientras que en la Luna no”, explica Jorge Vago. Es el jefe científico de la misión ExoMars que prepara la Agencia Europea del Espacio (ESA) para enviar un todoterreno al planeta rojo. En la exploración planetaria, dice, lo menos complicado es colocar un satélite en órbita de otro cuerpo celeste; poner un equipo en su superficie es muchísimo más difícil, y hacer que este se desplace, aún más. Desde el centro tecnológico de la ESA en Holanda (ESTEC), Vago explica (por conferencia telefónica) los retos de la exploración espacial con artefactos como el Curiosity, en cuya misión participan varios expertos que trabajan también en ExoMars.

Pregunta: En la exploración de Marte se usan satélites en órbita y vehículos de superficie. ¿Hacen falta las dos perspectivas?

Respuesta: Son diferentes. Los satélites en órbita permiten estudiar el planeta entero pero con baja resolución, mientras que si quieres ver detalles, como el origen geológico de una determinada región o si hay vida o no, necesitas ir al suelo. Pero orbitadores y vehículos de superficie se complementan.

P. ¿En algún momento se traerán muestras de Marte a la Tierra?

R. Para averiguar si hay vida…. Si encontrásemos pruebas haciendo análisis allí, seguramente serían controvertidas, así que creo que habrá que traer las muestras para hacer aqui todos los análisis pertinentes. Pero, para una misión así habrá que esperar aún: hará falta una fuerte inversión no solo por parte de EE UU, sino también de Europa y de Rusia.

P. ¿Por qué es tan difícil la maniobra de descenso que debe realizar el Mars Science Laboratory (MSL), con el Curiosity dentro, el próximo lunes?

R. Posarse en el suelo de Marte es más difícil que en la Luna porque el planeta tiene una atmósfera suficientemente densa (aunque menos que la Tierra) como para que tengas que tenerla en cuenta. En la Luna llegas al suelo directamente con retrocohetes. El MSL entrará en la atmósfera marciana a una velocidad de casi 30.000 kilómetros por hora y necesita, primero, un escudo térmico para protegerlo del calor que se genera por fricción. Cuando haya frenado hasta 1.500 kilómetros por hora, se tiene que desplegar el paracaídas, pero cuando éste se desprenda todavía irá a 300 kilómetros por hora y, si llega al suelo a esa velocidad el vehículo… esta frito. Así que después del paracaídas se usarán unos retrocohetes para terminar de frenar y, a ocho metros del suelo, entra en acción la grúa espacial, como si fuera un helicóptero que descuelga el Curiosity hasta el suelo.

P. ¿Por qué no se usan retrocohetes hasta el final?

R. Para evitar que los chorros supersónico de los retrocohetes levanten una enorme nube de polvo en el suelo, que es algo que los ingenieros del Curiosity quieren evitar a toda costa.

P. Los anteriores todoterreno llegaron al suelo de Marte envueltos en airbag y botando hasta detenerse.

R. Si, pero el Curiosity es mucho más masivo. Pesa casi una tonelada (unos 300 kilos en Marte, que tiene un tercio de la gravedad terrestre). Cuando se planteó la misión, se pensó en los airbag, pero se vio que con tanta masa tendrían que ser muy gruesos para no reventar al botar en el suelo y pesarían demasiado. Entonces desarrollaron esa cosa loca de la grúa pensando, además, en el futuro, porque es un sistema que nos permite depositar grandes masas en el suelo de Marte (como hará falta para una misión de traer muestras a la Tierra), mientras que el sistema de los airbag ya ha tocado techo.

P. ¿Qué sistema planean para el ExoMars europeo?

R. Para la primera fase, una cápsula de descenso en la superficie de Marte con una estación fija, que podríamos lanzar en 2016, usaríamos escudo térmico, paracaídas, luego retrocohetes (con radar) y al final se apagarín los retrocohetes a un metro del suelo y el aparato caería sobre una especie de esponja metálica que se deformaría y amortiguaría el golpe. Para el vehículo todoterreno posterior estamos ahora trabajando con los rusos y pensamos en un módulo que llega al suelo con patas (como los Viking de la NASA de lso años setena) y luego de él saldría el vehículo.

P. ¿Cómo se pueden probar en la Tierra todos estos equipos que luego tienen que funcionar en otro planeta?

R. Es imposible ensayar todo el sistema porque son planetas diferentes, pero ensayas por partes, simulando ciertos aspectos del descenso con helicópteros, por ejemplo. Se pueden hacer algunos test de paracaídas con globos en la atmósfera terrestres a unas decenas de kilómetros de altura, donde la densidad es similar a la de Marte.

P. ¿Qué características tienen que tener los instrumentos que se usan en estas misiones espaciales?

R. Pequeños y ligeros. Es como hacer la maleta para irte de vacaciones. La cuestión es cómo meter todo en poco sitio y que pese poco. En el Curiosity van instrumentos grandes, alguno hasta de 30 kilos, cuando en los rover anteriores el total de los equipos científicos era 13 kilos. Para ExoMars nosotros vamos a miniaturizar.

P. ¿Cuándo enviará la ESA un rover como estos de la NASA a Marte?

R. Con ExoMars estamos pendientes de la decisión que se tome en la próxima conferencia de ministros de los países miembros de la ESA, porque la misión está aprobada pero falta parte de la financiación. Contamos con 850 millones de euros y el coste total asciende a 1.200 millones.

Jorge Vago, entrevistat per Alicia Rivera, El País, 03/07/3012

 

 

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