Marta Vallejo: Educación pública es mi cole

Desde la perspectiva clásica, la ciudadanía resulta ser una creación histórica que, en esencia, relaciona al individuo con el Estado, como miembro. Se trata, pues, de la articulación de derechos y deberes legalmente reconocidos entre quienes conforman la población de un Estado. Sin embargo, esta concepción de “membresía”, juega con demasiada facilidad el ambiguo papel de mecanismo de inclusión o exclusión social: actúa como un principio de inclusión que genera exclusiones colaterales (Velasco, 2005)

El 22 de mayo de este año, en la concentración de mi ciudad, escuché, de boca de un niño de 4 años, una frase que reúne el porqué de todos los actos contra los recortes en educación: “protestamos para que todos los niños y las niñas puedan ir al cole” Ésa, y no otra, es la realidad. El problema principal no es que a los profesores nos bajen el sueldo. Eso es un problema, pero no es la raíz de nuestra indignación. Los recortes van a tener muchas otras y peores consecuencias directas. Éstas son algunas de ellas:

1. El aumento de entre un 10% y 20% de la ratio en las aulas

Es decir, que en un aula de primaria pasarán de 25 a 30 alumnos en cada clase y, en secundaria, de 33 a 39. En mi clase de 3º E.S.O. este año he impartido clase a alumnos brillantes con notas excelentes, alumnos que han aprobado todas o casi todas sus asignaturas a base de tenacidad, alumnos que no han aprobado a pesar de sus grandes esfuerzos, alumnos que no han aprobado ninguna asignatura porque no han estudiado nada y otros alumnos que no han aprobado nada desde que entraron en secundaria. ¿Cómo es esto posible? La promoción por imperativo legal así lo permite. Un alumno que ya ha repetido 1º E.S.O. no puede volver a repetir ese curso, por lo que, aún suspendiendo todas las asignaturas del curso, promocionará (por imperativo legal) a 2º E.S.O. Lo mismo sucederá en los siguientes cursos. Es más, si ese alumno ya repitió 1º y 2º, no puede volver a repetir en toda la etapa, por lo que, aunque suspenda todas las materias por no dar un palo al agua, pasará a 4º E.S.O. Esto supone que los profesores que imparten clase hoy en día deben desdoblarse en 5 profesores durante cada hora para poder atender todas las necesidades específicas que tiene su alumnado. Si a esto le sumamos el incremento del número de alumnos por aula, el trabajo y la dificultad para llevarlo a cabo con éxito, aumenta exponencialmente.

Recientemente, he tenido la oportunidad de escuchar unas declaraciones del actual Ministro de Educación, el Sr. Wert, hablando de las bondades de esta medida, puesto que favorece la socialización del alumnado, al tener más compañeros en clase. Sólo me resta ver cómo el mencionado Ministro matricula a sus vástagos en la Escuela Pública para que sociabilicen, en vez de en la Escuela Privada donde podrán ser atendidos en mejores condiciones.

2. El aumento de dos horas lectivas semanales por profesor

Dos horas más a la semana no parecen gran cosa, pero la realidad es que las consecuencias de este aumento son varias y a cuál más desastrosa.

– Al trabajar más horas cada uno, decenas de miles de profesores no serán necesarios y serán despedidos (en el caso de los interinos) o desplazados (en el caso de los definitivos). Eso significa que, en mi centro, de 44 profesores este curso, pasaremos a 40 el próximo curso. Supongamos un departamento de inglés de 5 profesores de los que 1 de ellos no trabajará el curso 2012-2013.

El año pasado había 90 horas semanales de inglés por impartir y este año sólo se cubren 80 de ellas. ¿Qué pasa con las 10 horas restantes? Pues que las dará un profesor que no es especialista de la materia y en cuyo departamento sobren horas para cubrir la semana, por ejemplo un profesor de dibujo o de educación física. ¿Dónde queda la calidad de la enseñanza? ¿Cómo le vamos a exigir a nuestro alumnado que aprenda inglés, matemáticas, lengua española o cualquier otra materia en estas condiciones?

– El trabajo real de cada profesor no aumentará en dos horas semanales, sino en muchas más. Un profesor de música deberá impartir clase, no en 9 grupos, como hasta ahora, sino en 10 grupos. Eso conlleva preparar exámenes, trabajos y actividades diarias para un grupo más, corregir exámenes, trabajos y libretas de un grupo más, asistir a las sesiones de evaluación, rellenar informes y atender a los padres de un grupo más. Eso no son dos horas semanales más, sino en torno a 5 horas semanales más.

-Como dispondremos de menos recursos humanos, en los centros educativos públicos habremos de ofertar menos optativas, menos desdobles en determinadas asignaturas, habrá menos profesorado de apoyo, menos guardias que faciliten la existencia de un aula de convivencia o una biblioteca bien catalogada,…

No hay que olvidar que miles de profesores, como ya he mencionado anteriormente, no podrán trabajar durante este curso y no sabemos durante cuántos años más, pues no habrá horas de clase que impartir por ellos. Como es obvio, en la Educación Privada, puesto que no recortarán en recursos humanos, estos cambios no repercutirán en la calidad de la enseñanza que imparten o en la atención a su alumnado.

3. El aumento de las tasas universitarias y el recorte en las becas

España ya cuenta con una de las Universidades más caras y con menos becas de Europa, donde los estudiantes asumen ya el 20% del coste de sus estudios. Con los cambios que se avecinan, unos estudios universitarios de humanidades y ciencias sociales pasarán de costar unos 900€ por curso a 1500€, una carrera científica o una ingeniería pasará de unos 1300€ a 2100€ y unos estudios de ciencias de la salud subirá de unos 1400€ a 2300€ por curso. Todo esto sin tener en cuenta los recargos por repeticiones. O sea, que si un estudiante no aprueba una determinada asignatura, el coste de volver a matricularse en ella será tan elevado que muchos alumnos no podrán continuar sus estudios. La excusa del Gobierno es que tratan de mejorar los niveles académicos y no pueden permitir que se repita tantas veces una asignatura porque no quieren una generación mal preparada académicamente. Eso se consigue impidiendo que pueda cursarse una determinada asignatura más de un número determinado de veces, como en las Escuelas Oficiales de Idiomas, en las que el número máximo de convocatorias es dos. Pero ahora no van a conseguir eso: si un alumno no tiene dinero, debe aprobar a la primera. Si otro alumno tiene mucho dinero, puede repetir tantas veces como quiera porque podrá pagar su matrícula una y otra vez. El nivel de exigencia crecerá sólo para los que tienen un poder adquisitivo menor y con él crecerán los niveles de desigualdad social.

4. Reducción de un 20% del presupuesto destinado a Educación

Sí, es cierto que a mí y a todos mis compañeros y compañeras de profesión nos van a bajar el sueldo (otra vez), pero ese 20% menos de dinero del Estado que se destinará a otros menesteres se va a ver reflejado en muchos otros factores de la Educación de nuestros hijos. Por ejemplo, no se cubrirán las bajas de menos de 10 días. Esto ya se ha empezado a aplicar y, en ocasiones, no se cubren hasta pasado un mes. Esto quiere decir que habrá alumnos que no reciban clase de una determinada asignatura durante semanas. También perderemos dotación para los Departamentos que, al perder nivel adquisitivo, dejarán de poder invertir en recursos para usar en el aula. Pongamos un ejemplo sencillo: si el profesor de matemáticas no puede pagar las fotocopias que repartía antes para que su alumnado repasase, trabajase y afianzase sus conocimientos, ¿quién va a pagarlas? ¿el alumno?. Repito que es un ejemplo sencillo porque el material del aula no son sólo fotocopias, son instrumentos musicales, CDs, material deportivo, informático, tecnológico, de laboratorio,… El presupuesto para los Centros Educativos también descenderá tanto como para que, en algunos de ellos, ya estén empezando a racionar el papel higiénico que dan por alumno para ir al baño.

Hoy en día se está gestionando la Educación como un gasto. ¡Qué error! Es una inversión. Es el futuro. En concreto, la Pública es un logro de nuestra sociedad tan básico y tan importante que no debería sino avanzar por el mismo camino que se ha trazado, no retroceder.

En la última concentración contra los recortes a la que asistí, una niña de 10 años decía “para mí la educación pública es mi cole, poder estudiar con muchos niños diferentes a mí que, si nos esforzamos, podremos elegir lo que queremos ser de mayores”. ¿Hay una manera mejor de definirlo? Es una tragedia irreparable que vaya a dejar de ser eso.

Marta Vallejo, Fundación Ideas, 20/07/2012

 

 

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