Antoni Puigverd: Entre Neron y Pilatos

Quince días atrás, mientras los índices del Ibex, verdaderos cangrejos, batían récords negativos jamás imaginados, unas noticias positivas sobre nuestra economía pasaban desapercibidas. El Observatorio del BBVA explicaba que la productividad española registra un crecimiento del 11,1%, que responde a la mejora de la competitividad y a la exportación. Ninguna gran economía europea se ha abierto tanto como la española. Ni la muy loada Alemania. Las exportaciones representan ya un 30% de nuestro PIB. Desde el estallido de la crisis han aumentado un 9,5%. Estos datos positivos se explican por la caída de los costes laborales. Mientras en Europa suben, en España han descendido en un 5%. Los expertos atribuyen esta mejora de la competitividad a tres factores: moderación salarial; prolongación de la jornada laboral; notable aumento de la productividad por hora trabajada.

¿Es mucho pedir que estemos atentos a estos datos positivos? Sí, es pedir mucho. Los periodistas competimos por interpretar de la manera más histérica posible lo que podríamos denominar pose de Nerón: con nuestros cantos apocalípticos, contribuimos al incendio de nuestra economía. No puede olvidarse, en efecto, que los mercados actúan con los países endeudados igual que los cazadores. La metáfora es de Josep Martí Font, bloguero de LaVanguardia.com. Los mercados, que adoptan la máscara de las agencias de rating, necesitan a los medios de comunicación para magnificar los problemas de un país y arrinconarlo como los cazadores a sus presas: para disparar después sin dificultad. En esta cacería, la prensa se atribuye el papel y la función de la jauría. Que algunos medios adopten este papel es normal: sin disimulo, cierta prensa británica y norteamericana actúa como portavoz de la economía financiera. Lo que no es normal es que nuestros medios les hagan el trabajo sucio.

¿Es mucho pedir, por otro lado, que los políticos discutan sobre datos, y no sobre abstracciones ideológicas? Lo que nos sacará del apuro no es más o menos ideología liberal o socialdemócrata. La discusión tendría que hacerse sobre cifras y decisiones concretas. La presión de los mercados sobre nuestra deuda es real. Y también la necesidad de reformas para poder pagar las deudas. Pero la única manera de liberarse de la deuda es apoyando lo que funciona, y no suprimiendo a bulto los apoyos a la exportación. No esperábamos que en este momento crítico Rajoy se lavara las manos como Poncio Pilatos. Olvidar obras vitales que reclama el Mediterráneo español, en el que se concentra la economía productiva; seguir gastando en AVE a pesar de que el profesor Bel haya demostrado por activa y por pasiva que es antieconómico. Anunciar por medio de algún ministro un banco malo, que pagaremos de nuevo los justos, liberando de responsabilidad a los pecadores. Por miedo a enfrentarse a su compañero Rato, se lava las manos Rajoy viendo como el peso muerto de Bankia nos arrastra al fondo.

Antoni Puigverd, La Vanguardia, 04/05/2012

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