Alfredo Pérez Rubalcaba: El Presupuesto para 2012

Señoras y señores diputados, comenzamos hoy en esta Cámara el debate de la ley anual más trascendente para la economía española: la de los Presupuestos Generales del Estado para el presente año 2012.

Lo hacemos en un momento muy difícil para nuestra economía. La economía española está en recesión, la tasa de desempleo está aumentando, la bolsa cerca de sus mínimos históricos y la prima de riesgo con Alemania estabilizada, eso sí, por encima de los 400 puntos básicos.

La desconfianza de los inversores hacia nuestro país ha aumentado en los últimos tiempos. España es objeto de un minucioso escrutinio, casi diario, por parte de instituciones y medios de comunicación internacionales.

Las razones de esa desconfianza son variadas. Una cosa es cierta: el Gobierno con sus torpezas, con sus vacilaciones y con sus errores, sobre todo en el proceso de elaboración de este presupuesto no ha hecho sino aumentar esa desconfianza en los últimos meses.

Ustedes empezaron escondiendo sus presupuestos por un puro interés electoral. Hicieron oídos sordos a las peticiones de las autoridades comunitarias para darlos a conocer en un momento especialmente delicado de la economía española. Quisieron con ello conseguir la confianza de los andaluces para el señor Arenas. Y fíjense por donde lo único que lograron fue aumentar la desconfianza de los inversores en relación a la economía española. Su gobierno, señor Rajoy, no quedó bien, pero España tampoco. Y los inversores tomaron buena nota.

Ya tuve ocasión en esta misma Cámara de reprocharle, señor Rajoy, la forma en que se llegó a establecer el objetivo de déficit para este año. El inútil ejercicio de soberanía fiscal que hizo usted en Bruselas anunciando que el déficit público español sería del 5,8%. Hoy sabemos que sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, sin explicación alguna, salvo, eso sí, echarle la culpa al gobierno anterior. Ese ejercicio no ha mejorado la confianza de nuestros socios comunitarios ni en su Gobierno ni, lo que es peor, en nuestra seriedad como país.

El resultado, por cierto, de ese ejercicio unilateral fue que la Comisión, con el mismo fundamento que usted utilizó para fijar el 5,8%, es decir ninguno, nos obligó a llevar nuestro déficit al 5,3%. Medio punto más. Un esfuerzo adicional que eleva a más de tres puntos la reducción de déficit en una economía, la española, en plena recesión económica. Medio punto, que no es poco. Es mucho. Más o la mitad de lo que ustedes quieren recortar en sanidad y en educación.

Las cosas, señor Rajoy, señor Montoro, deberían haber hecho, a mi juicio, de otra manera.

Deberían ustedes haber convencido a las autoridades europeas de la necesidad de flexibilizar nuestro objetivo de déficit explicando la situación económica de nuestro país, explicando que la economía española, después de la inesperada crisis de deuda del mes de agosto está, o estaba, sigue estando en recesión, como muchas otras economías de Europa. Deberían haber explicado que cayeron brutalmente nuestros ingresos. El Banco de España dice que nuestra desviación de déficit tiene su origen en un 90% en la caída de los ingresos. Deberían haber explicado que el Estado pudo reaccionar porque tiene una capacidad recaudatoria y mover el impuesto de sociedades, pero que las comunidades autónomas tienen menos capacidad y no lo pudieron hacer. Debieron haber explicado eso, la razón de nuestro déficit y que, por ello, necesitábamos flexibilidad, entre otras cosas, para garantizar la consolidación fiscal de nuestra economía.

Pero no lo hicieron así. Y el resultado fue malo en términos de la flexibilidad alcanzada, menos de la que podríamos haber alcanzado, y, sobre todo, en términos de la confianza para nuestra economía y para nuestro país.

Usted, señor Montoro, ha empezado esta mañana aquí hablando de engaño y al hablar de engaño está usted engañando a esta Cámara. Porque usted y el Presidente del Gobierno supieron, directamente, los datos reales y actualizados del déficit que tenía el gobierno anterior, en el momento en que se entrevistaron con ellos. Sí, los que tenía el anterior gobierno, los que tenía, los actualizados y las previsiones, con honestidad y con transparencia. Nadie las engañó, señor Rajoy. Nadie.

Verá. Y le voy a demostrar por qué. Los déficits de las comunidades se conocieron en febrero. Algunas, como la de la Comunidad de Madrid, reconoció una caída de ingresos de más de 1.000 millones de ingresos, incluso después del mes de febrero. Su consejero de Economía de la Comunidad de Madrid era el señor Beteta, su Secretario de Estado, señor Rajoy. ¿Qué pasa? ¿Qué el señor Beteta engañó a la señora Aguirre? ¿O la señora Aguirre engañó al señor Beteta? ¿O el Consejero Beteta engañó al Secretario de Estado Beteta? No, es mucho más sencillo: que los presupuestos se cerraron cuando se cerraron.

Nadie engaño a nadie. Las cifras se conocieron cuando se conocieron. Esa es la verdad. Nadie engañó. Nadie. Como no lo ha hecho el gobierno holandés ni el gobierno británico, que sabe usted que tampoco han cumplido sus objetivos de déficit. El gobierno británico y el gobierno holandés no se engañaron a sí mismos, simplemente les cayeron los ingresos.

Ustedes, para encontrar excusas a sus políticas y a sus recortes, para encontrar excusas a las decisiones que están tomando, han sembrado dudas sobre las cuentas de la economía de nuestro país. Y eso es muy malo para España. Una vez más, han puesto su interés particular por encima de los intereses de nuestro país, una vez más, señor Rajoy.

Cuando escribía estas notas pensaba ¿qué pasaría si se les va el déficit este año? Que puede pasar, como les diré a continuación. Tendrían que ir a Bruselas. ¿Y sabe lo que pensarían? Otra ves el gobierno español engañando a sus socios europeos. Eso es lo que ustedes han conseguido con esta estrategia que sólo tiene un objetivo: justificar sus políticas de recortes sociales.

Ha dicho usted, señor Montoro, que nunca ha echado la culpa a las comunidades autónomas. Tiene usted razón. Ha echado la culpa siempre al señor Zapatero. Y le digo, de las cuentas de la Comunidad Autónoma de Valencia tiene la culpa el señor Camps. La herencia del señor Fabra es la del señor Camps. Como la herencia del señor Gallardón, hoy ausente, es la que tiene ahora la señora Botella encima de la mesa. Esa es la realidad de las herencias autonómicas. No se trata de echar la culpa a nadie, se trata de ver las cosas como son.

Creo que, a pesar de todo, no valen las excusas. Le pondré dos ejemplos de lo quiero decir. Ustedes a la hora de hablar de los ahorros en sanidad, tenían dos posibilidades. Ustedes podían optar porque los pensionistas pagaran las medicinas o podían optar como ha hecho la Comunidad Autónoma de Andalucía por ir a una subasta de precios que también abarata el gasto farmacéutico Ustedes, en definitiva, podían optar por la cuenta de ahorro de resultados de las industrias farmacéuticas o por las pensiones de los pensionistas. Y ustedes han optado por las farmacéuticas. Ustedes. Usted, señor Rajoy. Esa es su política. Esa es su responsabilidad. Eso no tiene nada que ver con la herencia recibida.

Ustedes han optado por subir las tasas universitarias. Podían haber tocado otros impuestos, pero no, han optad por encarecer la universidad. Esa es su política, señor Rajoy. Esa es su responsabilidad. Nada que ver con la herencia recibida. Esa es la realidad de las cuentas públicas.

Vuelvo a la confianza, porque lo peor es que sus presupuestos no se los ha creído nadie. Y la prueba es que ustedes tuvieron que hacer un ejercicio de improvisación, el más notable que se recuerda, el lunes de Pascua se vieron obligados a anunciar recortes por valor de 10.000 millones euros. Eso sí, a través de un novedoso mecanismo institucional: una nota de prensa de La Moncloa.

Ustedes, a la desesperada, para corregir sus errores y el inenarrable espectáculo de los ministros y de los portavoces de su partido desmintiéndose unos a otros en la Semana Santa, se vieron obligados a anunciar un conjunto de recortes nada menos que en educación y en sanidad, dos servicios públicos esenciales.

Un recorte que, como luego han venido desgranando, si me permite, torpemente los ministros de Sanidad y de Educación ausentes en esta sala, afectan a los derechos sociales de todos los españoles. Un recorte fabuloso que, eso sí, tienen que aplicar las comunidades autónomas. Un verdadero plan. ¿Se acuerdan? Un verdadero plan. Yo ya entiendo que el señor Rajoy tuviera dificultades el martes pasado por la tarde para explicar ese plan. Es que resultaba inexplicable. ¿Y sabe qué pasa, señor Montoro? Que nadie lo entendió. Y la confianza, lejos de aumentar, lo que hizo es disminuir. Finalmente el viernes aprobaron en el Consejo de Ministros las medidas correspondientes a los recortes. Lo hicieron tras una reunión previa con los consejeros autonómicos correspondientes que tomaron nota al dictado de algunas de las normas. No de todas, porque algunas no estaban ni tan siquiera escritas, algunas ni imaginadas, ni pensadas porque fueron anunciadas en el Consejo de Ministros o después. Hoy nos hemos enterado de que los pensionistas vana pagar algunas de sus prótesis o los traslados en ambulancias a los hospitales cuando no son de urgencia. Muchos. Traslados, muchos. De eso nos hemos enterado. En resumen, unas reuniones que sirvieron para comprobar lo que todo del mundo conocía y es que se habían adoptado medidas sin ningún tipo de evaluación económica, sin pensarla dos veces, sin consultarlas con nadie, sin saber cuándo se podían aplicar, ni si quiera, si se podían aplicar. Esa es la realidad.

Es verdad que por ese camino se han llevado unas cuantas cosas. Ya sé que no se despiden profesores de la enseñanza pública, simplemente no se les contrata. Un eufemismo francamente educativo.

El problema, y siento que no esté el Ministro de Educación, es que quitar profesores disminuye la calidad de la enseñanza. Rebajar horas de clase, disminuye la calidad de la enseñanza. Es que no sustituir a los profesores que se ponen enfermos disminuye la calidad de la enseñanza. El problema es que si usted sube las tasas y baja las becas, lo que está haciendo es disminuir la igualdad de oportunidades. El problema es que si usted quita una de las dos especialidades de bachillerato en los institutos rurales está disminuyendo al 50% la igualdad de oportunidades de los jóvenes que estudian. Ése, señor Rajoy es el problema, que es una política educativa, sencillamente, inaceptable la que se esconde detrás de esos recortes educativos. Ese es el problema. Por cierto, no me resisto a comentar aquí si quiera un minuto ese delirio jacobino que encierra pretender desde el Estado fijar los días exactos para sustituir los profesores en las escuelas y en los institutos de toda España: diez días. La pregunta es ¿a quién se le ha ocurrido semejante dislate educativo? ¿Pero no se han parado a pensar que no es lo mismo que falte un profesor de matemáticas que un profesor de una optativa? ¿Qué no es lo mismo que falte el maestro tutor, el que lleva el grupo, que un especialista? ¿Pero no se han dado cuenta ustedes que ese tipo de cosas se gestionan no desde las comunidades autónomas, a veces desde los propios centros. Un verdadero delirio jacobino. Es verdad que el fondo de la cuestión es el que es. El Ministro de Educación se reunió con los consejeros de Educación y les dijo algo así cómo lo siguiente: los mercados nos piden 3.000 millones de euros, a ver, cuántos profesores estáis dispuestos a despedir cada uno de vosotros. Y eso es inaceptable. Es así. Es inaceptable desde el punto de vista educativo y es un disparate desde el punto de vista de la salida de nuestra crisis porque si hay algo en lo que todo el mundo está de acuerdo es que de esta crisis no vamos a salir con menos educación, sino con más educación. Más gasto público en educación. Por eso, un periódico como el New York Times les decía a ustedes hace muy poco, hace dos días en el editorial, cito literalmente: “malbaratar la fuerza de trabajo del mañana para pagar la burbuja inmobiliaria de ayer es un sinsentido económico”. Fin de la cita. Y social, sobre todo, social, añado yo, esta tarde, aquí.

Veamos brevemente sus medidas sanitarias. Que ya sé que no es copago farmacéutico. No, es que los pensionistas empiecen a pagar por sus fármacos. Unos pocos euros. Unos cafelitos menos, como dijo algún dirigente del PP que, por cierto, se le olvidó decir que así aliviarían la tensión arterial. ¿Se acuerdan del debate de investidura? Aquí el señor Rajoy dijo desde esta tribuna: voy a subir las pensiones. Lo que no dijo es que a continuación subiría el IRPF y les pediría a los pensionistas que pagaran por los medicamentos. Lo que no dijo es lo que realmente iba a hacer: que a muchos pensionistas les iba a dar por un lado lo que les iba a quitar por el otro. Eso es lo que no dijo. Que las pensiones efectivas van a bajar este año con estos presupuestos y estos recortes, señor Rajoy. Eso, no lo dijo aquí. Lo digo yo hoy en esta tribuna.

En definitiva, mi grupo está convencido de que se puede ahorrar en gasto farmacéutico. Se puede hacer. De hecho, se ha hecho y se han tomado muchas medidas. Por cierto, todavía no se han evaluado muchas de ellas porque se tomaron en agosto. No se han tomado el tiempo ni para evaluarlas. Se puede hacer. Entre otras cosas, se pueden tomar medidas impositivas. Lo que no vamos a aceptar, lo que no vamos a pasar, no vamos a apoyar nunca es que los pensionistas empiecen a pagar sus medicinas. Eso no. Y tendrá el Gobierno que explicarnos por qué entre una subasta de medicamentos que es una forma de bajar los precios y, por tanto, de abaratar el coste farmacéutico, como ha hecho la Junta de Andalucía, y subir las pensiones o subir los fármacos a los pensionistas, tendrá que explicarnos por qué la primera medida la llevan al Tribunal Constitucional y la segunda la aprueban esta mañana en un decreto ley en el Boletín Oficial del Estado. Nos lo tendrá que explicar el Gobierno. Eso no es herencia recibida.

Con todo, las medidas que más me han llamado la atención son las que ustedes llaman turismo sanitario. No voy a entrar en el fondo de algunas cosas, simplemente, le recomiendo al señor Montoro que se lea una directiva que salió hace más de un año, es una directiva transfronteriza de servicios donde se establece exactamente las fórmulas de pago de los distintos países en relación a sus nacionales que estén residiendo o pasando vacaciones en otros países, porque muchas de las cosas que se dicen hoy por parte del Gobierno están resueltas o, dicho de otra manera, el informe que el Gobierno ha utilizado para calcular esa medida, que es un informe del Tribunal de Cuentas de 2009, ya, sencillamente no vale porque se han cambiado las reglas. Pero no me refiero a eso. Me refiero a que debajo del turismo sanitario, mire por dónde, ustedes lo que han quitado ha sido la asistencia sanitaria a los inmigrantes que residen irregularmente en nuestro país. Turismo sanitario, yo diría que es un ejercicio de insensibilidad social como la copa de un pino. Les diré más. E, por una parte, xenófobo. Y esta mañana ha habido declaraciones de algún responsable del PP que lo demuestra. Es xenófobo. Sí. Incluso se han hecho referencia a colectivos y a una nacionalidad concreta que es, por cierto, europeo. A ver si, por favor, le piden a ese responsable que se calle. Es xenófobo. Están dando ustedes pábulo a una siniestra idea que hay por ahí según la cual los inmigrantes regulares e irregulares usan y abusan de la sanidad públicas y eso es completamente falso y, además, xenófobo. Le diré más, es cruel porque deja sin asistencia sanitaria a gente que está enferma y es ineficaz porque van ustedes a conseguir que las gripes acaben tratándose en urgencias. Es todo eso.

Y, además, ha hecho algo más esta mañana el Gobierno con el Decreto Ley que no nos había contado: han roto ustedes un consenso básico de hace muchos años en la sociedad española y con las fuerzas políticas de esta Cámara que es el de la cobertura universal y han vuelto a la vieja teoría del aseguramiento. Hoy ya los ciudadanos por residir en España no tienen por qué tener cobertura sanitaria. No, tienen que tener una relación directa con la Seguridad Social. Y eso es retroceder veinte años en un consenso alcanzado aquí en esta Cámara. No sólo saca a los inmigrantes irregulares, que los saca de la asistencia sanitaria, saca a otros colectivos, por ejemplo, a estudiantes que lo sean más allá de los 26 años, y los hay, gente que prepara oposiciones a carreras difíciles, por ejemplo, las notarías. 27 años fuera de la cobertura sanitaria salvo que te inscribas en el desempleo. Eso hacen. Usted, señor Rajoy, dijo en campaña electoral, me acuerdo bien que, cuando se habló del impuesto de patrimonio, que usted conocía a un amigo rentista que no podía pagar el impuesto de patrimonio. Pues debo decirle que le tiene usted, seguro, bufando, porque no sólo no le ha quitado el impuesto de patrimonio, es que con esta norma le ha sacado también de la cobertura sanitaria. Esa es la realidad. Rompen, como han hecho con las relaciones laborales, un consenso básico, el de la cobertura sanitaria universal.

En resumen, han recortado a diestro y a siniestro, siin acuerdo con las comunidades autónomas, saltándose las competencias de éstas. Han recortado sin saber muy bien dónde ni por qué. Y sabe que le digo, que no hemos ganado confianza si nadie les cree. Probablemente porque es compulsión de recortar sin ton ni son, lo que hace es, justamente, restarle credibilidad a la acción pública del Gobierno. No han conseguido nada más que perder confianza fuera y, eso sí, perder confianza dentro. Hoy los españoles saben que cada viernes se pueden encontrar con un decreto ley que recorta drásticamente derechos sociales y derechos laborales conseguidos con mucho esfuerzo durante los últimos treinta años. Eso sí lo han conseguido.

Vuelvo a los presupuestos. Les decía que no habían convencido a nadie y que eso había aumentado la desconfianza en nuestro país. Y es verdad. Hay quien dice que las cuentas no cuadran. Mi grupo comparte esa opinión. Ojala me equivoque, pero con estos presupuestos no vamos a alcanzar el objetivo de déficit que nos ha marcado la Unión Europea. Entre otras cosas porque sus ingresos están sobrevalorados y los gastos sociales están infravalorados. Está recogido ahí. Cientos de artículos que analizan a fondo estos presupuestos y que coinciden básicamente en señalar que las pensiones contributivas no están bien valoradas, que falta dinero. Ustedes han previsto un aumento de las pensiones del 1 %. No es posible, señor Montoro. El año pasado crecieron un 4%, no es posible, tendrían que haber estimado al menos un incremento del 5% del gasto en pensiones.

Como las prestaciones por desempleo, que dicen ustedes que descienden un 5,5%, a pesar de que estiman que va a haber 630.000 desempleados más. No es posible, señor Montoro, tienen que crecer, calculamos que al menos un 5%. O los ingresos. Usted dice que la economía española va a generar más ingresos sin contar las normas tributarias. Con normas tributarias constantes más ingresos. Es la primera economía en el mundo que decrece y crea más ingresos, señor Montoro. Ya era muy difícil de creerle a usted cuando desde esta tribuna decía una y otra vez bajaremos los impuestos, crecerá la economía y recaudaremos más. ¿Se acuerda de aquello? Usted hoy da un paso más y nos dice que lo que va a hacer es decrecer la economía y obtener más ingresos. No señor Montoro. No creemos, honestamente, que las prestaciones por desempleo estén bien valoradas. No creemos que estén bien valorados los ingresos. No creemos que estén bien valoradas las cotizaciones sociales. Hacen ustedes previsiones que son incompatibles con su cuadro macroeconómico que prevé un descenso de los salarios y además aumento del desempleo.

No es posible señor Montoro y no creo que ustedes alcancen 2.500 millones de euros con la llamada “regularización fiscal”, para entendernos, con la amnistía fiscal. Más bien creo que eso lo han utilizado para cuadrar los presupuestos “a capón”.

Déjenme que me detenga un minuto en este tema de la amnistía fiscal, que me parece muy grave. El Gobierno ofrece a los evasores fiscales blanquear su dinero de forma confidencial a cambio de pagar un gravamen del 10%. Para que todo el mundo me entienda. Un español que ganó 100.000 euros el año 2010 habrá pagado 35000 euros de IRPF. Pero si en lugar de declararlos los hubiera escondido, con la amnistía fiscal del Gobierno pagaría 10.000. 35.000 si eres legal, 10.000 si eres ilegal. ¿No se dan cuenta de que es insostenible, que es imposible defender semejante injusticia?

A parte de que nos debería explicar en esta Cámara cómo va a controlar el origen de ese dinero. Ha dicho usted que está seguro de que no entrará dinero ilegal. Yo estoy seguro de que no hay forma de controlarlo, porque usted está prometiendo confidencialidad, que es tanto como decir que no se va a investigar. Dígame cómo va a garantizar que no está aquí el dinero procedente del blanqueo, el dinero del narco, el dinero de la corrupción, el dinero de la trata de personas. Dígame que ese dinero no se va a blanquear por esta vía.

Es una inmoralidad, señor Rajoy. Lo creo sinceramente. Y creo que es una inmoralidad imposible de defender en este momento en que está pagando la gente la declaración de la Renta. Y lo vamos a llevar al Tribunal Constitucional y vamos a pedir que lo paralice. Y vamos a insistir una y otra vez en esta Cámara para que nos den los nombres de aquellos que se amparen en esta regularización fiscal. Eso sí que es un ejercicio de transparencia informativa importante.

En resumen: los presupuestos son increíbles y parece que sobre eso, desgraciadamente, hay consenso. Y lo que es peor: el carácter meramente coyuntural de algunos de los impuestos que ustedes han modificado lo que hace es sembrar dudas sobre la consolidación fiscal de los años siguientes. Usted quería sembrar confianza y de esta manera, si le ha oído cualquiera medianamente atento, lo que dirá es qué están diciendo. Si tenemos un margen de maniobra, tenemos varios puntos de presión fiscal menos que la UE. Por tanto, son increíbles para hoy y sientan unas bases fiscales increíbles para el mañana.

La siguiente pregunta que habría que hacer para entender las causas de esta desconfianza que ustedes han generado con estos presupuestos y con la forma de elaborarlos tiene que ver con las medidas que adoptan en relación con el crecimiento de la economía. ¿Dicen algo de crecimiento? ¿Señalan a los inversores por dónde hay que ir? ¿Le dicen al mundo de la inversión extranjera qué quiere España para salir de la crisis? Nada de eso.

Bajan, dramáticamente los gastos en I+D+i, los gastos educativos del Estado, las partidas destinadas a la FP, la dependencia, las ayudas para la internacionalización de nuestras empresas. Ya Le Monde habla ya del “suicidio científico” español y creo que, desgraciadamente, tiene razón. Eso por no hablar de la drástica reducción de los programas de fomento de empleo, justo el año que desgraciadamente pensamos que podemos llegar a los 6 millones de parados. Y ustedes reducen drásticamente, en 2.500 millones de euros, las cantidades dedicadas a fomento del empleo. Por no hablar de las inversiones y del cumplimiento de algunos estatutos, el de Andalucía y de Cataluña. En resumen: son unos presupuestos que olvidan el crecimiento. De ajuste puro y duro.

Se debate estos días sobre el necesario equilibrio que hay que mantener entre las políticas de ajuste y las de crecimiento. Muchos expertos, algún reputado premio Nobel, organismos internacionales como el FMI y la OCDE, muchos gobiernos, como el de EEUU, le están pidiendo a Europa que equilibre las políticas de ajuste, porque el ajuste solo, sólo conduce a más ajuste. Y en esas circunstancias ustedes presentan un presupuesto donde no se atisba nada de políticas de crecimiento, ni un guiño, ni un gesto nada. Ajuste puro y duro. Señor Rajoy, estos presupuestos no van a conseguir ni siquiera el ajuste porque van a profundizar en nuestra recesión. Esa es la realidad.

Usted decía esta mañana que había quienes pensaban que las cuentas no cuadraban. Hay otros que creen que los presupuestos, como son tan duros iban a profundizar en la recesión y por eso no se iba a conseguir la consolidación. Yo le digo que la mayoría piensan las dos cosas. Nosotros entre ellos. No cuadran.

Un ministro del gobierno ha hablado de presupuesto de guerra, algún periodista reputado y solvente analista económico los ha calificado como presupuestos heroicos, incluso un periódico hablaba de una sobredosis de dolor. Yo, modestamente, creo simplemente que son unos presupuestos económicamente ineficaces y socialmente injustos.

Que no van a cumplir los objetivos de déficit, que van a profundizar en la recesión, que van a crear más desempleo, que empobrecerán a las clases medias, a los trabajadores y a los pensionistas y que ensombrecen el futuro ya de por sí difícil de nuestros jóvenes.

Unos presupuestos que harán que las familias paguen más por todo y reciban menos de todo.

Unos presupuestos que lejos de avanzar en la consolidación fiscal lo que van a conseguir es una quiebra social. Y así estamos. Y todo esto es lo que configura el clima de desconfianza en nuestra economía.

Como dice el 10 de abril el Wall Street Journal, nada sospechosos de veleidades progresistas, el Gobierno de España está haciendo que las cosas vayan a peor y no a mejor.

Por estas razones pedimos su devolución. Ya sé que será rechazado. Y presentaremos enmiendas parciales. Unas enmiendas en las respetaremos el límite de déficit del 5,8%, un 3,5% para la Administración Central, y en las que propondremos crear nuevos impuestos, vamos a modificar el impuesto de sociedades, vamos a crear un suelo en el impuesto como hay en países como Alemania y en Estados Unidos, vamos a reforzar la Agencia Tributaria; lo contrario, por cierto, de lo que ustedes han hecho.

Y propondremos incrementos en los gastos de las partidas que aumenten el crecimiento potencial de nuestra economía, investigación, educación, formación profesional, ayudas a la exportación. Vamos a garantizar el mantenimiento y la calidad de los servicios públicos esenciales.

En definitiva, vamos a demostrar que sus recortes señor Rajoy no son el único camino posible. Que hay otras fórmulas distintas. Demostraremos en nuestras enmiendas que hay otra forma de reducir el déficit sin dañar la educación y la sanidad. Que hay formas de combinar el ajuste con políticas de crecimiento. En definitiva, formas distintas para salir cuanto antes de la crisis.

Termino ya con dos reflexiones finales. La economía española, lo decía al principio, pasa por momentos difíciles. Por causas intrínsecas a la economía española, pero también porque la economía europea va como va y cada vez está siendo más cuestionada. Ese es un tema que tenemos que discutir también en esta Cámara. Los europeos estamos metidos en una economía en la que nunca hay suficiente austeridad. Siempre se puede ser más austeros. Pero creo que esa política de austeridad está demostrado que no atrae la inversión. Antes bien, está detrás de la recesión en la que se encuentran muchos países de Europa. No solo en Grecia, en Irlanda y en Portugal. También en Holanda, en Italia y por supuesto en España.

Quiero que se me entienda bien. No estoy cuestionando la lucha contra el déficit público. No estoy cuestionando nuestro objetivo de déficit público. Estoy cuestionando la velocidad a la que nos acercamos a ese objetivo. Estoy diciendo –por cierto, como dije en campaña electoral respecto al objetivo de este año, y así ha pasado- que hay que flexibilizar esa velocidad, porque con la velocidad que nos imponen la economía española no va a salir de la crisis sino que se va a meter más en la recesión. Y estoy diciendo que se puede hacer y se puede decir. El Sr. Monti lo acaba de decir. Acaba de pedir para Italia una flexibilización del objetivo del 3 por ciento para el año que viene, y no ha pasado nada. Porque la actuación del BCE hace unas semanas demuestra que los mercados a lo que son sensibles de verdad es a la actuación del BCE. Cuando el BCE relajó su política monetaria se calmó todo, pero cuando dijo que no lo iba a volver a hacer y empezamos a hablar del déficit público volvió la inestabilidad. Los mercados saben que lo más terrible para una economía es no crecer, porque para pagar hay que crecer. Eso lo saben como nadie los mercados.

Por eso, tienen ustedes que hacer un esfuerzo en esa dirección. Lo tenemos que hacer en Europa en la dirección que están proponiendo los socialistas europeos. Por ejemplo, hay que compaginar el Pacto Fiscal con un Protocolo de crecimiento, y en eso estamos trabajando. Hay que pedirle al BCE que deje de preocuparse solo de la inflación y pase a ocuparse del crecimiento. Hay que pedirle a Europa que se comporte como una unión económica; esto es, que los países que tienen más capacidad tiren de la demanda. Estoy pensando en Alemania. Y hay, finalmente, que hablar del impuesto de transacciones financieras, un impuesto que cuanto antes llegue mejor y que lo ideal sería que nos pudiéramos repartir entre los estados miembros y la Unión Europea. Todo esto hay que hacerlo, porque el marco europeo es clave para nuestra economía. El domingo las elecciones francesas supusieron un soplo de esperanza. Hay que esperar a la segunda vuelta, pero el hecho de que el ganador de la primera vuelta, el socialista François Hollande, en su primera alocución después de las elecciones hablara de la necesidad de impulsar una política de crecimiento en Europa es un soplo de esperanza para países como España. Miren por donde el bienestar de la economía española corre hoy de la mano de la izquierda europea y más en concreto de una victoria electoral de la izquierda francesa.

Es verdad que tenemos algunos problemas a los que se ha referido esta mañana el señor Montoro en esta tribuna, que son importantes. Por ejemplo, nuestro sistema financiero que es sin duda uno de nuestros grandes problemas. Es cierto que el Gobierno aprobó una serie de normas en esta Cámara y que contó con el apoyo del Grupo Parlamentario Socialista. Bien es verdad que les dijimos que creíamos que eran insuficientes. En todo caso, si traigo esto a colación es para decir que lo votamos con ustedes y para hacer una vez más una oferta de diálogo sobre este problema, que creemos que es muy serio: la salud de nuestro sistema financiero. Porque sin crédito no hay crecimiento.

Como nos gustaría reiterar hoy aquí nuestra voluntad de hablar de todo, de dialogar. Cosa que ustedes hasta ahora no han hecho, no han querido hacerlo. Yo le reitero esa voluntad, señor Rajoy. Creo que se puede hablar. Es verdad que hay líneas rojas y algunas las he expuesto con claridad en esta tribuna. Pero que se puede hablar de todo, señor Rajoy. Y estoy convencido de que ese diálogo, si alcanzamos los acuerdos oportunos y recomponemos los consensos que ustedes están rompiendo, cada semana uno, será muy bueno para recuperar la confianza. La confianza también tiene que ver con el diálogo y con el acuerdo.

Usted tiene, señor Rajoy, mayoría absoluta para sacar cuantas leyes quiera en esta Cámara. Pero corre usted el peligro de que un día esa mayoría absoluta no refleje la mayoría social. Y creo que para la tarea que colectivamente tenemos por delante, esa mayoría social es muy buena. Si no cuenta con ella, creo que usted estará abonándose al fracaso. Y créame, mi grupo parlamentario no quiere de ninguna forma ese fracaso.

Alfredo Pérez Rubalcaba, Congreso de los Diputados, 24/04/2012


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